Les comparto algunas imágenes de la charla abierta y gratuita sobre Diversidad, Género, Violencias y Psicología que brindé en el Aula Magna de la Universidad de Psico de la Marina Mercante, en octubre de 2017.
Muchas gracias por la escucha atenta, respetuosa y cariñosa de todos los que asistieron! Gracias a los estudiantes y futuros colegas que me convocaron: Alex, Yesica, Julieta y Adriana! ♥
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Muchas gracias!
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Grupo de reflexión para gays
*El grupo de reflexión para varones gay funciona en la ONG Puerta Abierta en el barrio de San Cristóbal los miércoles a las 20 hs y está coordinado por el lic Alejandro Viedma. Para concertar entrevista: cel. 15-6165-4485.
grupodreflexgay@yahoo.com.ar FB: Alejandro Viedma Psi.
A continuación, dos cartas redactadas por integrantes del grupo, dirigidas a sus compañeros y al coordinador:
Lo que me llevo de este grupo…
Hola chicos!!! Quiero por este medio agradecerles por haberme permitido conocerlos y entrar en sus vidas y también por permitirme compartirles mis experiencias de vida; quiero que sepan que no los olvidaré, donde quiera que me encuentre siempre seré parte del grupo y siempre los recordaré por las hermosas cualidades de cada uno de ustedes. Sólo puedo expresarles mil y mil agradecimientos por todo lo vivido en cada reunión, en cada momento, me llevo maravillosos recuerdos de cada uno, nunca había compartido esta experiencia de ser parte de un grupo de reflexión gay y creo que ha sido impactante y gratificante encontrar tantas historias, tantas experiencias de vida, pero por sobre todo tanta pasión de personas dedicadas a la causa, decididas a trabajar con amor verdadero por el prójimo.
Alejandro Viedma, gracias por haberme permitido la entrada a este hermoso grupo, gracias por todo lo que hiciste por mí, gracias por haberme cautivado con tu maravillosa forma de ser!!!
Chicos, estas palabras me han robado muchas lágrimas de nostalgia, pero también me han robado muchas sonrisas porque llevo grabadas en mi mente y corazón la pasión que Alejandro expresa en cada palabra y la buena onda de todos ustedes.
Esta experiencia grupal me deja un saldo a favor bastante importante pues las enseñanzas y sabiduría que estas cosas dejan en la vida no tienen precio, entre lo que descubrí está el hecho de que ya es hora de tener mi espacio, de tener más autonomía en mi propia vida.
Sólo me resta decirles que tienen un verdadero amigo en Colombia que les quiere mucho.
Ale, te agrego: muchas gracias por tus palabras, créeme que haberte conocido es otra de las cosas que suman dentro de mi saldo a favor, me gusta aprender lo que pueda de los demás y descubrí o aprendí muchas cosas de ti. Gracias por todo lo que haces, no soy el mismo desde que te conocí, fue escucharte hablar, escuchar los fundamentos de tu pensamiento y algo en mi vida cambió.
Por supuesto que tienes mi permiso para subir al blog mi comentario, no hay problema. Seguimos en contacto, recuerda que tú también tienes un amigo en Colombia que te quiere mucho,
Un fuerte abrazo y mil besos,
Fernando.
Todo lo que escribí fue un arranque de inspiración…
Cada vez que entra alguien al grupo, de alguna manera nos vemos invitados a realizar una presentación. A pesar de que Alejandro, nuestro coordinador, trata de hacerlo siempre de una manera diferente y más amena, terminamos diciendo el tiempo que llevamos en el grupo, cómo conocimos el espacio, qué nos motivó a llegar, qué fuimos a buscar y casi como conclusión si es que eso que fuimos a buscar lo encontramos, por qué seguimos yendo. Una y otra vez repetimos lo mismo aunque de diferentes maneras y hasta a veces empezamos a tomar las palabras del otro como propias y todo esos motivos por los cuales conocimos, llegamos y estamos en el grupo se van uniendo en una sola presentación, con la única salvedad que en algunos casos solo cambian los nombres y hasta esto tampoco a veces pasa, porque inclusive los nombre se repiten, los Alberto, los Daniel, los Alejandro y hasta mi propio nombre, que era hasta el momento el único, ahora somos los Roberto.
Sin embargo en la última presentación sucedió algo diferente para mí. Hicimos nuestra presentación y como siempre el nuevo integrante se presenta diciendo su nombre y expectativas que tiene puestas en el grupo. Este nuevo integrante nos cuenta que leyó un pequeño relato de mi vida que escribí para el grupo y que fue publicado en el blog Boquitas Pintadas y esto cambió totalmente para mí el sentido de la presentación.
Desde que salí del grupo ese miércoles no pude parar de pensar en eso y más allá de cualquier actitud egocéntrica, solo pensaba cómo uno afecta la vida del otro cuando transmite sus historias. Y ahí dejé de pensar cómo y por qué había llegado al grupo, sino por qué seguía en el grupo…
Siento que éste es mi protección, siento que no solo hablar sino escribir en y para el grupo es recordarme quién soy cada miércoles, siento respeto por mí mismo y el respeto de mis compañeros, siento que cada uno de mis compañeros me da armas para fortalecerme y seguir cuestionándome permanentemente y, de esta manera, poder seguir creciendo.
Ale, me encanta que hayas elegido lo que escribí para tu blog, muchas gracias. Por supuesto doy mi ok para que lo subas.
Un beso, nos vemos prontito.
Roberto.
*El grupo de reflexión para mujeres lesbianas se lleva a cabo los martes y está coordinado por la lic. Graciela Balestra y por Silvina Tealdi. Cel: 15-4470-9852.
Todos tenemos un muerto en el clóset
Publicado el 23.01.12 en el blog Boquitas Pintadas, creado por Verónica Dema.
La idea es interrogarnos sobre los “armarios” en los que nos vamos metiendo en nuestras vidas, en general, porque nos da miedo mostrarnos tal cual somos. Daniel tiene 48 años y comparte con Boquitas pintadas un texto que redactó en uno de los encuentros del grupo de reflexión que coordina el lic. Alejandro Viedma en Puerta Abierta.
Como tarea de fin de año la consigna fue escribir unos párrafos que tengan que ver con “otras salidas de clóset”. La propuesta era revelar esas cuestiones que nunca antes habían contado en el grupo, que guardaban (muchas veces como peso) para sí. En la memoria de Daniel, siempre se recuerda jugando como que era “el maestro”, una profesión de esas que “no son para varones” según las pautas culturales, sobre todo hace unos años. Entonces, él optaba por esconderlo.
Los dejo con su relato, retazos de su historia de vida…inconfesada hasta ahora
“Otros armarios”, por Daniel
Bien desde chiquito yo siempre supe qué iba a ser cuando fuera grande. En parte por influencia de un familiar cercano, en parte vayaunoasaberporqué, ya a los cinco años mi destino profesional estaba determinado. Ahora bien, también desde chiquito ¿supe?, ¿percibí? que tal profesión no era lo que hoy denominaríamos “cool”, al menos no para un varoncito.
Recuerdo, por ejemplo y muy bien, un día en que un compañerito del colegio cayó de sorpresa a visitarme. Yo estaba con todos mis muñecos en fila frente a mí, dando rienda suelta a mi futura vocación (en aquellos tiempos no se usaba el “profe” de hoy sino el “señor” y recuerdo que, por ej, cuando pasaba lista a los muñecos, todos me contestaban “Presente, señor” y esas cosas…) y, cuando de lejos lo ví venir, raudamente escondí todo bajo la mesa del comedor – incluyéndome a mí mismo-; no quise salir de allí abajo sino hasta que se había ido. Una interpretación salvaje haría alusión a que como me daba vergüenza que me viesen jugar “al maestro” con el Topo Gigio y otros muñequitos delante de mí, me escabullí dentro del espacio de lo que sería mi primer clóset: debajo de un mueble.
Por cierto, en mi casa nadie jamás intentó frenar mis juegos. No recuerdo tampoco que me hayan “advertido” algo con respecto a mi manera de jugar, pero supongo que algún comentario debe haber habido. En todo caso, no fue algo traumático pero sí algo que desde siempre supe que era información para manejar con cuidado.
Nunca ninguno de mis compañeros de colegio se enteró de mi juego favorito. E incluso más tarde, a la hora de elegir a qué secundario ir, mientras todos intentaban afanosamente entrar al República Francesa, el industrial mejor visto de la zona, yo elegí viajar todos los días de Palermo a Once para ir a “el colegio” que tradicionalmente aglutinaba a aquellos como yo. Recuerdo también que cuando nuestro profe de Lengua de 7mo grado preguntó a qué colegio íbamos a ir, a mí me costó decirlo. Ninguno de mis compañeros, claro, había escuchado hablar de él y por ende ninguno hizo comentario alguno. Pero igual a mí me costaba hacer pública mi elección escolar. Mi profe por supuesto sí lo conocía y un poco se sorprendió cuando lo revelé. Sólo un poco, porque enseguida añadió: “Bueno, sí, tiene sentido, claro.”
En cuanto a mi secundario, también allí tuve otros armarios. No puedo decir para nada que la pasé mal: nunca tuve “mala onda” por parte de mis compañeros, ellos me catalogaron como “traga”, pero, eso sí, un “traga” respetado. Yo no estaba para nada asumido en mi gaytud pero tampoco intenté jamás cubrirme de un manto hétero. El hecho de que casi todos vivíamos en distintas partes de la ciudad también ayudaba, e incluso mi condición de estudioso explicaba de manera satisfactoria que no me gustara el fútbol o que no saliera a buscar minitas al Normal cercano. Sí, ser el traga del curso me hacía zafar…
Pero ese armario estaba, y otro armario estaba en la música. Eran los tiempos del rock progresivo, del rock nacional. Y a mí me gustaba ABBA, a mí me gustaba Olivia Newton-John, a mí me gustaba… gasp… Raffaella Carrá! Así que a mi música la escuchaba en mi casa, o con el único compañero a cuya casa iba seguido. En el colegio, hablaba de Pink Floyd, de Génesis, o sea de las bandas de las que sabía un poquito porque mi hermano sí las escuchaba.
Más tarde, haciendo el servicio militar, con ese compa que visitaba en su casa, nos revelaríamos uno al otro, en aquellos tiempos ninguno estaba asumido; por cierto, en el regimiento donde hice el servicio militar, éramos muchos (¡muchos!) los que gustábamos del mismo sexo, y de todos los rangos, desde coroneles hasta soldados rasos.
Igual, algo despuntaba porque mi carpeta estaba siempre forrada con fotos de chicas: las chicas de ABBA, Olivia, Raffaella, la Mujer Maravilla, la Mujer Biónica, fotos muy apreciadas por mis compañeros… e incluso por alguno de mis profesores varones.
En aquellos tiempos de dictadura, mis carpetas eran consideradas una osadía… Como lo sería hoy en día el salir del clóset en los colegios religiosos en donde dicto clases…
Daniel
Link: http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/discriminacion-y-homofobia/todos-tenemos-un-muerto-en-el-closet/
¿Cómo fue contarles a mis amigos que soy gay?
Publicado por Boquitas Pintadas, blog creado por Verónica Dema, el 17-01-12.
Los amigos son ese envión necesario para casi todo en la vida. Cuando la decisión es salir del clóset, son el puntal poco menos que esencial. Así lo vivieron Tito y Nicolás, dos lectores de Boquitas pintadas que comparten su coming out y ponen especial énfasis en la importancia de los amigos que, en ambos casos, acompañaron sus procesos sin juzgarlos.
Me detengo especialmente en el testimonio de Tito, para quienes sus tres mejores amigas son las únicas que conocen su “secreto” porque, pese a reconocerse gay desde hace años, aún no pudo contárselo ni a sus padres, ni a sus compañeros de trabajo. Sin sus amigas estaría solo con su ser en el mundo.
Después de las historias de Tito y Nicolás, dos ex integrantes del grupo de reflexión que coordina el lic. Alejandro Viedma en la organización Puerta Abierta, el psicólogo Adrián Barreiro reflexiona sobre la liberación y el alivio de quien logra salir del clóset, contarle al mundo lo que verdaderamente es, dejar de “vivir a medias”. Y hace hincapié en lo importancia de contar con amigos…el mejor “refugio”.
Las amigas, testigos del gran secreto, por Tito
Cuando decidí por primera vez comentar que soy gay fue a mis mejores amigas de la facultad. Las invité a ir a la casa que tiene mi familia en La Pampa y en el viaje paré al lado de la ruta para decirles, muy nervioso, que les quería contar que a mí me gustaban los chicos y que me costaba mucho la situación por tener padres judíos ortodoxos.
Todas me dieron su apoyo y me dijeron que se habían dado cuenta que venía la mano por ahí, y que si me hacía feliz que le diera para adelante con el tema; después, en el fin de semana que vivimos en la casa de Santa Rosa, hablamos mucho.
Recuerdo que en la previa estuve ansioso y preocupado, intranquilo, pero creo que en el fondo sabía que no me encontraría con un rechazo de ningún tipo, de hecho todas las personas allegadas a las cuales les conté me aceptaron bien, nunca me rechazaron, ni nada por el estilo.
Será que uno elige bien a quién confiarle este “secreto”, porque hoy en día aún no pude hablarlo con nadie de mi familia y, al ser profesor de dibujo y pintura de niños y adolescentes, obviamente no puedo compartir esto en los colegios en donde trabajo.
Ese amor incondicional, por Nicolás
Un fin de semana largo de abril de 2006, nos juntamos a tomar algo con mi mejor amigo, en la casa de mi abuela en Zárate. Estaba algo nervioso porque sabía que era el momento de hablar con alguien sobre mi orientación sexual. Por ese entonces tenía 17 años.
Ya hacía tiempo que había decidido que ese “alguien” fuera mi mejor amigo, a quien había conocido cuando estábamos en 2º grado. Habíamos ido construyendo en el día a día una amistad como pocas. Realmente necesitaba compartir esto que me estaba sucediendo, que no podía seguir negando y que me movilizaba tanto.
Cuando finalmente logré poner en palabras “Soy gay”, él se puso de pie, acercándose a mí con los brazos abiertos para estrecharnos en un fraternal abrazo. Me dijo al oído: “Gracias por confiar en mí. Sabés que te apoyo y siempre voy a estar para que cuentes conmigo”. Palabras que han quedado grabadas en mí.
Creo que ese fue uno de los mejores momentos de mi vida porque sentí cerca mío un amor realmente incondicional, el amor fraterno.
La salida del clóset y los amigos
por el Lic. Adrián Barreiro *
Mucho se habla acerca del salir del clóset o del armario y poco se dice acerca de lo que significa estar dentro de él. Esta expresión tan coloquial remite a una experiencia vital que marca un antes y un después en la vida de algunas personas. Salir del clóset es ni más ni menos que dar a conocer quién un@ es, hacia quién dirige su deseo, a quién ama o con quién se erotiza, todo ello en una integración armónica. Esta salida es algo que no le pasa a las personas heterosexuales, motivo por el cual es una vivencia, se podría decir, privativa de las lesbianas, los gays, los bisexuales y las personas trans.
Estar en el clóset es vivir a medias, una vida en parte real y en parte de ficción, aparente…es tristeza, soledad, negación, engaño, depresión…
Existe, no obstante, una salida del clóset primordial, única, irreversible que es aquella que tiene que ver con uno mismo, la de la habilitación interna, con la aceptación de quién se es, de cómo se ama y de su realidad. Es la realidad de asumirse, de integrarse.
A partir de allí, surge la necesidad de contarlo al mundo, pero también surgen los temores y las ansiedades, ¿me seguirán queriendo?, ¿me aceptarán?, ¿qué va a pasar de ahora en más? Pueden coexistir sentimientos contradictorios, emociones ambivalentes. Pero, sin duda, esa persona estará más liviana y más libre.
Y ahí, en ese primer lugar de libertad, se necesita mucho a los amig@s. A esos otros, esos pares que serán la primera red de contención, de aceptación por fuera de un@, de reconocimiento e incondicionalidad. Son los que harán posible que el secreto pueda circular, se aliviane y que ser quién un@ es ya no sea tan secreto. Ayuda muchísimo tener un primer terreno seguro en donde caminar, ese terreno que brindan los amigos y que prepara para el desafío de avanzar en la salida del clóset para con esas personas primarias significativas, primordiales: las que forman parte de la familia. Y esos amigos serán también el refugio en el caso de destierro, cuando la familia, no apruebe, rechace o expulse. Sin los amigos tal vez habría tanta soledad dentro como fuera del armario.
Sin embargo, sabemos que no se sale del armario de una sola vez. Se sale de a poco, a través de un proceso, y, dependiendo del ámbito social, del contexto histórico, se puede salir parcial o totalmente. Pero hay una salida que es única y es aquella en la que una persona se puede fundir en el abrazo de un amig@, se pueden sostener en la mirada de sus ojos y se pueden mostrar sin temor las lágrimas de pacificación, de liberación y de alegría.
* adrianfbarreiro@hotmail.com
¿Cómo fue para vos contarle a un/a amigo/a? ¿Qué pasó después?
Link permanente: http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/discriminacion-y-homofobia/como-fue-contarles-a-mis-amigos-que-soy-gay/
Grupos de encuentro y reflexión para gays y lesbianas
Los profesionales de la Asociación Civil LGBT Puerta Abierta, ubicada en el barrio porteño de San Cristóbal, hemos formado hace muchos años grupos de reflexión y encuentro entre pares con la idea de que los y las concurrentes puedan integrarse en un clima ameno, distendido y confidencial para socializar, intercambiar información, compartir historias de vida, hacer amigos/as nuevos/as con el fin de cortar con el aislamiento y la soledad.
Video de GTelevisionAr:
La consigna es pensar y debatir dentro de un grupo de pertenencia alrededor de las cuestiones que atraviesan a las lesbianas y a los gays que viven en la actualidad en Buenos Aires.
Se apunta a recuperar la palabra, tan desdibujada hoy en día y desapercibida o ausente en otros espacios –por cierto válidos- como el chat o las discos. También se focaliza en el escucharse, en la mirada y la cercanía con el semejante. Además, bregamos por deconstruir prejuicios y estereotipos que circulan en lo sociocultural y se interiorizan, es decir, se propone que el grupo se enfoque en la modificación de la internalización de la homofobia para que juntxs podamos luchar contra la discriminación propia y ajena.
En el dispositivo grupal con gente que habla “el mismo idioma” emerge una contención afectiva porque está permitido expresar, sin recibir a cambio juicios de valor (especialmente negativos), lo que se dificulta decir en otros lugares.
El respeto por el otro y por lo que piense o sienta será prioritario, aunque no se esté de acuerdo con lo que manifieste.
La intención es dignificar a las personas, y una manera de logarlo es que las que integren los grupos puedan reconocerse en otras historias de pares para que no sigan sintiéndose solos/as o –equivocadamente- enfermos/as, o los/as únicos/as a los/as que les sucede “esto”.
Para ser coherentes con la celebración de la diversidad, son bienvenidas personas de distintas edades y vivencias personales, factores que enriquecen a lo círculos humanos.
Al transcurrir un tiempo generalmente se teje una red donde varios de los/as integrantes se encuentran a tomar un café o cenar, arman salidas, se ayudan, se contienen y, en definitiva, disfrutan más de la vida.
Si te gustaría pasar un rato agradable en un ámbito similar a cuando un grupo de amigos se reúne en el living de una casa para charlar de cuestiones profundas o divertidas, favor de contactarte con los datos que figuran a continuación, ya que para ingresar a cualquiera de los grupos es preciso concertar una entrevista con el coordinador del espacio.
GRUPO DE MUJERES:
MARTES 20 hs. Coordinado por Lic. Graciela Balestra (directora de la organización) y Silvina Tealdi, solicitar entrevista al 15-4470-9852.
GRUPO DE VARONES:
MIERCOLES 20 hs. Coordinado por Lic. Alejandro Viedma, solicitar entrevista al 15-6165-4485.
Mail: alejandroviedmapsi@hotmail.com.ar
Mail: alejandroviedmapsi@hotmail.com.ar
Terapia individual, de pareja o familiar.
https://www.facebook.com/Alejandro-Viedma-Psi-197298870290333/
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La (homo) sexualidad en la tercera edad
El pasado mes de setiembre de este 2011 se cumplieron los primeros dos años de vida de Puerta Abierta a la Diversidad. Esta Asociación Civil es el primer centro de jubilados y pensionados LGBT de Latinoamérica. Además, se cumplieron ya doce años del nacimiento de la ONG Puerta Abierta.
La apertura del primer centro de jubilados LGBT argentino y latinoamericano ha causado sensación en los medios de comunicación –locales y extranjeros- y en la sociedad en general básicamente porque por un lado para el imaginario popular los viejitos no tienen sexualidad y encima no son visibles siendo homosexuales y, por otro lado, socialmente se instaló un mito en el cual la vida sexual es exclusividad de los jóvenes. Pero eso no es lo que escuchamos/vemos semana tras semana en Puerta Abierta. Las personas adultas mayores –y también las jóvenes- arriban y continúan asistiendo a nuestra organización manifestando muchas necesidades y anhelos, entre los cuales aparecen reiterativamente las ganas de enamorarse, de ser deseadas y elegidas, de ser miradas, abrazadas, escuchadas, o de volver a estar en pareja y tener sexo, en fin… De vivir felices.
Los adultos mayores gays y lesbianas han recorrido sus vidas en décadas en las cuales se creaban y repartían muchas falacias alrededor de lo LGBT, falacias que hacían incorporar la culpa y por ende muchos se reprimieron, se inhibieron, se limitaron. En los grupos de reflexión que brindamos, los coordinadores de los espacios observamos esa incorporación de prejuicios sociales en la forma de pensar y expresarse de los participantes, no obstante ellos acuden también para poder derribar las creencias y los mitos erróneos que aún en la actualidad circulan sobre la homosexualidad, y así poder empezar a disfrutar de ellos mismos.
Una manera de mejorar sus vidas es dejando de estar solos. La soledad es uno de los sentimientos que más sufrimiento provoca a la población lésbica-gay de más de 65 años. Muchos de los que van llegando a -o pasan- los 70 años de vida ya son viudos/as, o casi sin familia, o “cuentan” con familiares que los expulsan, y sólo hallan lugares de excepción para poder conectarse con pares.
Los grupos de pertenencia para lesbianas y gays
Las mujeres y varones que asisten a Puerta Abierta nos manifiestan que es un sitio en donde pueden integrarse a un grupo de pertenencia sin tener que fingir su orientación homosexual. Haciendo redes en lo grupal allí no sienten miedo a que el otro los juzgue o que los deposite, como les pasa afuera y en el mejor de los casos, en geriátricos.
Aunque a varios de estos adultos mayores intentamos ayudarlos a salir del clóset, también comprendemos el terror que a veces les causa sentir que van a ser rechazados por los que los rodean, y no se trata de paranoia, tienen razones suficientes para alojar este temor ya que lamentablemente la discriminación sigue estando por de más presente, sobre todo entre las personas de generaciones anteriores.
Por otra parte, las lesbianas y los gays de la tercera edad sienten que no tienen lugar en un mundo que cada día apunta más a la juventud y la sobrevalora, por lo cual ellos se consideran doblemente descartados por no encajar en los estándares sociales actuales.
Como respuesta a estas problemáticas, hace años venimos organizando reuniones sociales semanales y grupos de reflexión (para mujeres, coordinado por la lic. Graciela Balestra y Silvina Tealdi y para varones, coordinado por el lic. Alejandro Viedma), donde concurren personas de 21 a 65 años o más, que se reúnen y comparten vivencias, enriqueciéndose mutuamente.
Hoy en día, a más de un año de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario, sólo como excepción escuchamos que las lesbianas y los gays argentinos transitan este proceso de hablar de su homosexualidad en todos sus lugares cotidianos, siendo los ámbitos laboral y familiar los más obstaculizados.
Creemos en la energía positiva generada por lo grupal, en que cuando las personas nos unimos nos podemos hacer mucho bien unos a otros partiendo de la contención mutua, retroalimentándonos desde la inclusión y el sentirnos parte de algo, comunicándonos fluidamente; de hecho personas que llegan con depresión o angustia debido al aislamiento provocado por la indiferencia de los demás, logran en breve volver a conectarse con la vida, con sus deseos y fantasías, tejen amistades y muchas de ellas vuelven a enamorarse.
Entonces, que las arrugas y las canas no sean motivo de descarte sino marcas de los recorridos de la vida sobre la piel, el cabello, el cuerpo y la mente de las personas que suman y ganan en tiempo tanto como en experiencia, en sabiduría, en momentos lindos que incluyen el cuidarse amorosamente.
Es por lo mencionado precedentemente que nosotros decimos: “A la vejez, ¡salud!”.
Curso de voluntariado para jubilados
El jueves 6 de octubre en nuestra sede hemos empezado un curso de voluntariado para jubilados, donde ellos mismos aprenden a convertirse en agentes comunicadores en otros centros, para que todos juntos podamos luchar en contra de la discriminación. Además, por vez primera, para esto contamos con el apoyo del Ministerio de Desarrollo para becar a los que no pueden viajar por problemas económicos.
Para contactarse con Puerta Abierta:
Tel: 15-4470-9852
Foto by Alejandro Viedma, casamiento de Norma y Cachita.
“Soy docente y si salgo del clóset temo perder el trabajo”
Post del día de la fecha, publicado en Boquitas Pintadas, blog by Verónica Dema para lanacion.com
Mario tiene 39 años y es docente. Cuando se pregunta dónde le cuesta más ser abiertamente gay dice, seguro: “En mi trabajo, porque soy docente”. El se acercó al grupo de reflexión para varones gay que coordina el lic. Alejandro Viedma en la ONG Puerta Abierta para indagar en los miedos que lo acosaban al pensar en salir del clóset entre docentes y alumnos.
“Me quedé analizando la situación, llegué a la conclusión de que tengo miedos, prejuicios, inseguridades allí ya que si salgo del clóset en la docencia hasta perdería mi puesto. Es como si mi vida “privada” ahí no existiera, “de eso no se habla” para no auto deschavarme. Me aterra que digan y piensen que soy un degenerado “por ser puto”, cuenta.
Su participación en el grupo lo ayudó mucho, dice. Ahora, ya ex integrante de Puerta Abierta, nos da su testimonio para ahondar en los obstáculos que se le presentan para vivir activamente el derecho a su homosexualidad. En el espacio grupal pudo tomar conciencia del porqué de esas trabas…
Antes de dejarlos con el texto de Mario, una frase que contextualiza sus palabras:
“Es posible que cada persona sea un individuo, pero la mayoría de los individuos funcionan como tales dentro de los confines de un grupo más extenso. En primer lugar están los estereotipos y luego están las embarazosas verdades” Matthew Rettenmund
Qué pasa si un docente se declara gay
Estoy experimentando el inicio de un proceso de síntesis apostando a mi deseo de vivenciar simultáneamente lo que se reacomodó o se resignificó en los últimos tres años.
Durante un año y medio, aproximadamente, viví intensamente mi derecho a la homosexualidad (seguir mi deseo) y como pude empecé, saliendo mucho, transitando lugares gay, conociendo gente, etc. El otro año y medio hice lo mismo (pero con otra profundidad) en relación al estudio y al laburo.
El obstáculo fue que no pude abordar la simultaneidad, y salvo esporádicas relaciones, dejé de armar vínculos desde el Mario asumido como gay. No lo perdí internamente, sólo que no pude incorporarlo desde un rol activo: se quedó en mi pensar y en mi sentir, pero no en el hacer.
En una reunión del grupo de reflexión hemos charlado sobre en dónde nos cuesta más ser abiertamente gay, y apenas se tiró este disparador, en mi cabeza se me hizo un clic: en mi trabajo, y el clic principal fue el pensamiento que se me impuso, “porque soy docente”. Me quedé analizando la situación, llegué a la conclusión de que tengo miedos, prejuicios, inseguridades allí ya que si salgo del clóset en la docencia hasta perdería mi puesto. Es como si mi vida “privada” ahí no existiera, “de eso no se habla” para no auto deschavarme. Me aterra que digan y piensen que soy un degenerado “por ser puto”.
Por eso lo de la síntesis, que es empezar a comprometerme (me resonó mucho esa palabra desde que conocí y escuché al coordinador, a Alejandro, ya que es un término que él expresa a menudo y actúa en consecuencia) y abordar el hacer desde otro lugar.
Creo, en definitiva, que todo lo que se habló en el grupo me ayudó en el proceso porque hay que interesarse en escuchar y participar. Me quedé con muchas resonancias, pensando (de otra manera no estaría escribiendo esto que dejé que fluyera).
Un abrazo a todos
Mario.
Foto by Alejandro Viedma-
¿Por qué creés que a los docentes les cuesta salir del clóset?
Amigos, simplemente amigos
Sobre “la amistad en lo gay”, si así puede mencionarse, presento tres posteos del Blog Boquitas pintadas, que contienen historias de vida, recuerdos de infancia y adolescencia (con ingredientes humorísticos y rondando lo sexual) de en la actualidad varones gay asistentes al grupo de reflexión y la opinión del lic. Alejandro Viedma, coordinador del espacio.
El más reciente post contiene un reportaje radial de LN Radio con Alejandro Viedma donde la temática tratada fue “La amistad entre gays”. La primera pregunta de Sandra (periodista) fue: ¿Cómo son los primeros momentos del relacionarse de aquellos chicos que se sienten diferentes?
Lic. A. Viedma: “Lo que suelo escuchar en cada historia de una persona gay o lesbiana tiene que ver con un camino difícil con los vínculos en general, básicamente porque al principio una persona homosexual está en soledad con su sexualidad y no lo puede compartir con nadie. Entonces me parece que es crucial empezar a tener amigos, empezar a poder abrir su espacio interior, su espacio solitario a estas personas en quien puedan confiar y en quien los pueda entender y no juzgar. Habitualmente escucho “me cuesta tener amigos” y “me cuesta también tener amigos gay”, hay obstáculos siempre. Y respecto a la infancia o en la adolescencia es difícil porque todavía uno por ahí no está definido y cuando se empieza a dar cuenta que siente diferente a la mayoría, por ejemplo, los vínculos están dificultados porque básicamente no se puede hablar con los compañeros de colegio porque los varones hablan de las chicas, las chicas de los chicos, entonces se complica, tampoco se puede ir a hablar esto con un padre, no es lo más común a esa edad, de niños o adolescentes, y siempre hablar de esto está como proscripto también, hasta desde las instituciones, los docentes, los tíos, las tías que preguntan al nene “¿qué nena te gusta?” o empiezan con este jueguito de “¿cuál es tu novio?, ¿cuál es tu novia?, pero nunca es posible la opción de hablar de la homosexualidad”.
http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/uncategorized/amigos-en-el-closet-una-pseudo-amistad/ Entrevista con A. Viedma y la historia de César.
http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/arte-y-cultura/mi-primer-amigo-gay/ El recuerdo de Edgardo.
http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/discriminacion-y-homofobia/papa-soy-gay-dejame-ser/ Texto de Leo.
Foto by Alejandro Viedma, mural en San Salvador de Bahía, Brasil.
Vivir con VIH: “Me discriminan por gay y por estar infectado”, dice Angel
Post del día de la fecha en Boquitas Pintadas, de Verónica Dema, periodista de lanacion.com
Angel Pereira tiene 41 años y convive con VIH desde hace 13. Quizá porque ya tiene la piel y el corazón curtidos de tantos golpes, se anima a una entrevista en la que da su nombre, su apellido, se planta frente a una cámara a contar su testimonio de vida.
Armé un segundo post sobre el Sida porque a 30 años del primer reporte del virus en el mundo, el tema no parece formar parte de la agenda política actual; sin embargo, en la Argentina se estima que aún se infectan 5000 personas por año.
Fui a la entrevista con Angel pensando que habría cuestiones vedadas, que quizá no aceptaría que publicara su identidad, que me pediría revisar la edición de la nota. Puros fantasmas míos. El, en cambio, fue dispuesto a dialogar franca, serenamente durante el tiempo que dispusiéramos. Por momentos parecía nervioso, le temblaba la voz, sus dedos se enredaban en el aire como si acompañaran los vericuetos de su enmadejada vida.
Escucharlo fue un aprendizaje para mí. Creo que vale la pena invitarlos a ustedes a leer toda la charla que tuvimos (transcribo la entrevista abajo). Para los que no tengan tiempo, hay un video breve, síntesis de media hora de conversación con quien convirtió su experiencia en docencia: co-coordina el grupo de varones gays VIH positivos en la Sociedad de Integración Gay, Lésbica Argentina (Sigla).
También les acerco la opinión del lic. Alejandro Viedma sobre uno de los temas que considero central para comprender por qué Angel llegó a enfermarse: la homofobia. Viedma explica: “Algunos gays conviven con el VIH por haber internalizado la homofobia social que comunica mandatos de auto desprecio, de auto rechazo y se enferman consciente o inconscientemente por la baja valoración personal, porque terminan creyéndose –por el odio o el miedo que otros les transmiten- que están haciendo algo malo (por tener una orientación homosexual); así se ponen en riesgo y terminan sufriendo más. Creo que la responsabilidad en esta problemática es compartida, no sólo tienen que hacerse cargo los infectados, quienes de por sí ya pagan altos costos con su cuerpo”.
-¿Cómo fue enterarte de que tenías VIH?
Angel (sonríe nervioso, respira hondo): Estoy infectado desde 1998. Ese día sufrí como una despersonalización, creo que es eso. Recibir un diagnóstico positivo es un cimbronazo, una explosión adentro. Produce una bisagra en cualquier persona, por más de que tengas un corazón de hierro hay un antes y un después. Ese día fue bastante terrible, porque si bien yo venía barajando la idea de que podía dar positivo, siempre en alguna parte uno cree que puede dar negativo. Pero no.
-¿Por qué creés que te pasó?
-Fue el detonante de varias situaciones que arrastré en años. Tiene que ver con la homofobia, la baja autoestima, estar vulnerable como varón gay que soy. Porque estás solo en muchas situaciones: en tu familia no encontrás contención porque genera rispidez y rechazo, con los amigos también es difícil compartir esto, en el colegio es terrible la homofobia.
-¿Qué relación hay entre la homofobia y el VIH?
-La homofobia me llevó a lugares oscuros: la noche, el alcohol, la droga, el sexo promiscuo. Ese estado y ese mensaje de rechazo y odio que tenía en mi interior se fue alojando y fui transitando caminos que me llevaron a la infección, no podía derivar en otra cosa.
-¿La baja autoestima hacía que pensaras que no merecías una familia, una pareja estable, por ejemplo?
-Claro, porque de alguna manera la sociedad va definiendo los espacios y el que diseña para nosotros es ese, el de la oscuridad. Ese es el espacio que vos te merecés, no hay otro espacio para vos. Y es raro porque después te señalan como que vos sos el responsable de esa situación. En realidad hoy lo veo distinto…se que no hay culpables: uno es como es y uno no elige ser gay, ni elige esa vida de oscuridad.
Nota completa y video en: http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/arte-y-cultura/vivir-con-vih-me-discriminan-por-gay-y-por-estar-infectado/
Angel Pereira y Alejandro Viedma exponiendo en el panel de la jornada contra la homofobia, ante una nutrida concurrencia en la sede de Sigla, el pasado 21-5-2011.
Relatos de entradas y salidas de clósets
Les presentamos historias en primera persona de gays adultos, los cuales compartieron sus textos en el portal http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/ y asisten semanalmente a los grupos de reflexión que coordina el lic. Alejandro Viedma. Con ustedes, párrafos que testimonian cómo recuerdan estas personas el proceso de salir del placard frente a sus familiares directos y en sus ámbitos laborales.
http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/el-closet/como-le-conte-a-mi-madre-que-soy-gay/ Por Francisco
http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/el-closet/un-tapado-destapado-en-el-trabajo/ Por Roberto
http://blogs.lanacion.com.ar/boquitas-pintadas/el-closet/el-despertar-sexual-la-historia-de-nacho/ Por Nacho
El ejercicio de la homoparentalidad desde la adopción
Entrevista con el lic. Alejandro Viedma
Publicado por agmagazine.info el 6 de febrero de 2011
Libertad Ramos Montes acaba de recibirse de psicóloga y para su trabajo final de la carrera en la UADE entrevistó al lic. Viedma. He aquí –con el permiso otorgado por la entrevistadora- las preguntas y respuestas que recorren las temáticas de la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario en la Argentina, las familias homoparentales, la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, entre otras cuestiones.
1- ¿Qué reflexión podría hacer sobre la aprobación de la ley de matrimonio homosexual?
A. V.: Considero que fue un gran avance para toda la sociedad argentina (y latinoamericana) la aprobación del Matrimonio Igualitario. En nuestro país, la carrera hasta la promulgación de la Ley hizo que las miles de personas que conforman el colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y trans (LGBT) que en el pasado han tenido que duelar la posibilidad de su parentalidad, son las que en los últimos meses –o hace años, en muchos casos- empezaron a soñarla y a llevarla adelante porque hay una Ley que las ampara y una población que pudo por fin entender que lo principal para criar niños es el amor y no la orientación sexual o la identidad de género de los padres. Hay un antes y un después a partir del 15 de julio de 2010 en la Argentina porque lo jurídico ha producido una legalidad a aquello que por su ritmo sociocultural ha arribado en una norma, que es una lectura generalizada de un acontecimiento en crecimiento.
2- ¿Qué piensa en relación a la adopción en familias homoparentales, como posibilidad que se abre con la modificación de la legislación?
A. V.: Que estoy de acuerdo, ya que no existen condicionamientos psicológicos para que una pareja del mismo sexo pueda adoptar y criar niños. Fue vital que no se haya modificado en la Ley de Matrimonio el punto de la adopción, punto en carne viva, urticante, el que más pasiones despertó en el debate en torno a la modificación de la Ley, algo capital, pues la adopción concierne a la filiación, a llevar un apellido y formar a alguien amándolo, hablándole, mirándolo, actos amorosos que no tienen que ver con quién lo hace sino desde dónde, cómo se sitúa el sujeto que lo hace. De esa manera se logró la igualdad, “los mismos derechos con los mismos nombres” (como desde el principio pregonó la Federación Argentina LGBT). En este sentido, nada en la actualidad proscribe a las lesbianas o a los gays argentinos de ser madres o padres en forma conjunta y además todos los miembros de esas familias homoparentales estarán protegidos legalmente, lo cual es fundamental.
3- ¿Cómo podría pensarse el hecho de que en estas familias falten las figuras madre-mujer y padre-hombre?
A. V.: Lo que hace falta es que se quiera, se desee, por ejemplo, al bebé a adoptar. Lo esencial es que el amor habite en estas familias, el amor como núcleo central y las ganas reales de tener un hijo. Las funciones materna y paterna no son exclusivas de una determinada anatomía, los roles no tienen carácter de fijeza; las funciones implicarán modos de relación y encuentro con el hijo. Las familias diversas introducen en el psicoanálisis la necesariedad de revisión de la teoría, como por ejemplo de la noción freudiana de complejo de Edipo. Desde la complejidad de esta temática de las familias homoparentales, es necesario el aporte de distintas definiciones porque el concepto de familia no es unívoco, por lo cual yo le doy la bienvenida a las contribuciones multidisciplinarias como las de la sociología, la antropología, los estudios de género, la teoría queer, el derecho, la medicina, etc. Entonces, retomando lo que decía anteriormente, creo que la diferencia sexual anatómica ya no es un dato excluyente en la parentalidad. Las funciones (materna) de sostén emocional (acompañamiento y protección) y (paterna) de terceridad (el que pone la ley, el corte, el que separa) son las que no tendrían que faltar en una familia, más allá del sexo biológico, de la genitalidad de los que ejerzan la parentalidad.
4- ¿Podría considerarse idóneos a los hombres homosexuales en el desempeño de las labores de crianza?
A. V.: Sí, por lo que vengo diciendo. El buen desempeño paterno no tiene que ver con la orientación sexual y sí con la manera en la cual se ejerza el cuidado, el cariño, el respeto por la psiquis y el cuerpo del niño/a criado/a.
5- ¿Cree que los padres homosexuales desempeñarían el rol parental de la misma manera que los padres heterosexuales? ¿En qué aspectos piensa que podrían aparecer las diferencias, y en cuáles las similitudes?
A. V.: En cuanto a mi experiencia clínica, no encontré diferencias significativas respecto a las parentalidades llevadas a cabo por homosexuales y heterosexuales. Hay excelentes padres gay tanto como heterosexuales y también hay padres hetero que no cumplen su función, como seguramente habrá padres gay que no se hacen cargo de su responsabilidad; cualquier diferencia o similitud se presentará según la singularidad de cada caso, pero no tendrá que ver con las “elecciones de objeto” de esos padres, por ende, tampoco hay garantías de que se cumplan las funciones de sostén y terceridad en la heterosexualidad. La función del analista, en el caso de atender a padres o futuros padres gay o madres lesbianas, será la de interrogar a qué lugar advendrá un hijo en esa pareja, no obstante, dicha interrogación será pertinente también en una pareja de personas de diferentes sexos.
6- ¿Qué consecuencias positivas, significativas para los niños, podría tener el hecho de ser criados en el seno de una familia homoparental?
A. V.: Que los niños tendrán un mayor aprecio y aceptación por la diversidad, una cierta libertad en su capacidad de elecciones, un abanico mayor de posibilidades de transitar la vida por captar la variedad de modelos y modos humanos, contar con esos padres y el sostén jurídico si llegaran a sufrir algún hostigamiento o discriminación; tener el poder de cortar con la cadena de clósets -de mentir o silenciar la homosexualidad- y así vivir y hablar con naturalidad el hecho de tener dos papás o dos mamás.
7- Y, ¿qué consecuencias negativas cree que podría traer aparejada esta situación?
A. V.: Lidiar con personas homofóbicas, con cierto contexto social que aún discrimina a las orientaciones sexuales e identidades de género contranormativas y, a partir de allí, agudiza su mirada para controlar a estas familias homoparentales. A algunos niños les podría surgir el miedo a que los demás se enteren de que sus padres son del mismo sexo, miedo al rechazo, por lo cual reproducirán el clóset, el ocultamiento.
8- En relación al discurso de ciertos sectores de la opinión pública que suponen que puedan surgir problemas de identidad en los niños, ¿qué podría decirnos respecto del tema?
A. V.: Que las lesbianas, los gays, las y los bisexuales y las y los trans fueron criados, hasta ahora y en su inmensa mayoría, por personas heterosexuales. Y si por “problemas de identidad” se refieren a no ser heterosexuales ya hay un prejuicio, porque desmienten el concepto de diversidad humana en general y sexual en particular.
9- ¿Podría pensarse en el surgimiento de problemáticas acerca de la inserción social del niño?
A. V.: Tal vez, pero ese niño tendrá, como mencioné, el apoyo, el acompañamiento, el aval y la palabra de sus padres y las leyes que defenderán al mismo, por ejemplo, en su escuela/colegio.
10- ¿Cree que la discriminación será una limitación significativa en cuanto al desarrollo y las relaciones sociales del niño?
A. V.: Dependerá de cada caso y de cada región geográfica de nuestro país, pero tengo el anhelo y la ilusión de que en el futuro, con una mayor confirmación de la existencia de estas familias diversas, dejando así de ser “novedosas” para la mayoría, la discriminación sea cada vez menor. Sobre todo durante el año pasado hubo un giro inmenso en la sociedad argentina, que adquirió formas para sortear las resistencias a hablar de estos temas y se logró un cambio epistemológico anteriormente impensado por muchos. Ese cambio está instalando la despatologización de las homosexualidades y la idea de que cualquier orientación sexual no es del orden de la elección –al menos consciente- y sí de la imposición, algo que se da “naturalmente”.
11- Dentro de la institución a la que pertenece, ¿pudo ver casos de adopción en familias homoparentales? ¿Qué podría contarnos de esto?
A. V.: Atiendo a parejas de homosexuales que, a partir de la aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario, inician los trámites para la adopción de niños. Pero he atendido a varias familias diversas: parejas de personas del mismo sexo en las cuales una de ellas anteriormente fue padre o madre dentro de un matrimonio heterosexual y, en la actualidad, con su compañero/a homosexual siguen criando a ese/a niño/a o adolescente, o parejas de mujeres lesbianas que, apuntando a la co-maternidad, han recurrido a la fertilización asistida/inseminación artificial mucho antes de 2010, o de varones solteros gay que asistieron a los grupos de reflexión que coordino en Puerta Abierta y que hace algunos años adoptaron de manera individual y nunca en el proceso de adopción de esos chicos les han preguntado sobre su orientación sexual. En los casos de parejas de lesbianas y/o gays que están pensando en adoptar, justamente me parece que meditar sobre este proyecto es algo positivo y fundamental, es primordial que el deseo esté en medio de todo esto y que el acto de adoptar sea una elección producto de un proceso de tiempo, de reflexión, de búsqueda y que un hijo no arribe “por un descuido” o “por accidente”, o que sea “algo que sucede y punto”, como les pasa a miles de padres heterosexuales. Es por todo esto que tal vez lo que angustie a determinada parte de la sociedad es que en la actualidad lo que se cuestione es la heteroparentalidad, que la familia “tradicional” ya no sea obligatoria ni el único modelo a alcanzar, el ideal exclusivo.
Foto del Senado de la Nación Argentina, aprobación de la ley de matrimonio igualitario el 15-07-2010
Puentes
Por Diego S.
Hablando de influencias, conexiones y cambios, mi poca memoria “efecto de mi represión” (me dijo mi analista), hace no recordar estar en un clóset sólido, porque siempre fui un puto sólido visible, creo que hasta mis traumas están visibles. Sí recuerdo de mi burbuja sostenida por miedos, fobias, prejuicios. Por suerte la burbuja no es densa, ustedes la pincharon y la siguen pinchando, así se desvanece, dando cuenta que no todos somos iguales, pero me parece que el puente, de distintas formas, lo pasamos todos. De los mitos, los miedos, las fobias, los rechazos, en el fondo hacia nosotros mismos, hacia otra mirada que blanquea, ilumina, sorprende. Pienso al grupo como un puente, que nos lleva de una punta a la otra, hacia esos otros espacios.
Ale, aparte de que en lo personal me ayuda en cantidades y calidades, pinchando burbujas extras, es el disparador de todo esto, conjugando el aprendizaje con el amor, regulando todo el circuito, la dinámica grupal. La sensación de cariño y de seguridad que irradia hace que se mantengan los códigos de respeto, sobre todo cuando quizá algo no nos guste del otro. Es desde allí que crecen las raíces como algo firme, donde el puente se amarra, se cristaliza para que uno tenga donde apoyarse y poder fluir yendo y viniendo. Desde allí crecen también las alas, que permiten que siempre surja algo nuevo, decisiones y opiniones, como lo único y auténtico de cada uno.
Quizá para mí, el punto más alto y difícil pero el más avanzado es cuestionarse, mirarse en el espejo, en lugar de hacer espejo en el otro. Atravesar esa otra mirada que no es la mía pero que me engancha, el afecto que me une desde otro lugar, recibiendo algo distinto pero no incompatible, es lo que más me moviliza. La gasolina de mi motor que me motiva a apostar por más y más.

Fotografías de Alejandro Viedma, puentes de San Antonio de Areco.
Me llamo Diego y hace dos años y medio asisto a las reuniones de reflexión y encuentros de gente gay que coordina Alejandro Viedma. Soy otro desde que me acompañan pares con los cuales enhebramos un grupo de pertenencia; el que era prejuicioso de a poco fue modificando sus pensamientos estancos, empezó a informarse y a escuchar en lo diverso. El último día de 2009 volqué unas palabras en un archivo, después se lo mandé a Alejandro y le permití que lo suba a su blog ya que para mi es un honor que él lo comparta con sus visitantes. Ahí va…
Tengo ganas de escribirles en este tiempo, como un puente entre el año que termina y el que comienza, porque como siempre digo, el grupo es muy importante para mi.
Muchas veces doy vueltas sobre el mismo lugar, percibiendo un laberinto, mientras olfateo como un perrito buscando lo que quiero. Así dando vueltas y vueltas, abrí la puerta del grupo que quiero, el que cumple múltiples funciones, algunas de ellas son la de enganchar, anudar, enlazar, transformar ideas, desarmar mitos, dando lugar a más preguntas y nuevas respuestas. Pareciera un puente donde voy y vengo, un puente porque también lleva a abrir más lugares, espacios psíquicos, o para ser más claro, te abre la cabeza. Espacios psíquicos que abarcan un nosotros, lo nuestro, sin dejar de lado los lugares propios de cada uno. Todos sabemos que estas aperturas no están separadas, son funcionales, digo, lo más propio de uno y lo más compartido del nosotros se influyen mutuamente, produciendo un yo más amplio y flexible. Muchas veces, por ejemplo, en la familia o pareja se transmite lo vivido, lo dicho del nosotros, así como en el grupo se transporta lo vivido en otros aspectos, ámbitos de la vida. De esta forma, se construyen herramientas para seguir avanzando, conectándose más con uno mismo, pero siempre es con un cable que viene del otro. Herramientas que exceden la palabra, lo dicho, otro volante si se puede llamarlo así, otra manera de manejarse, ya no de una manera recta, rígida donde solo aparece lo blanco o lo negro, sino haciendo curvas, piruetas, apareciendo así otros matices, alternativas, como un pincel cuyos movimientos hacen aparecer otros paisajes, ya con la diversidad puesta en juego.
Tengo ganas de escribirles en este tiempo, como un puente entre el año que termina y el que comienza, porque como siempre digo, el grupo es muy importante para mi.
Muchas veces doy vueltas sobre el mismo lugar, percibiendo un laberinto, mientras olfateo como un perrito buscando lo que quiero. Así dando vueltas y vueltas, abrí la puerta del grupo que quiero, el que cumple múltiples funciones, algunas de ellas son la de enganchar, anudar, enlazar, transformar ideas, desarmar mitos, dando lugar a más preguntas y nuevas respuestas. Pareciera un puente donde voy y vengo, un puente porque también lleva a abrir más lugares, espacios psíquicos, o para ser más claro, te abre la cabeza. Espacios psíquicos que abarcan un nosotros, lo nuestro, sin dejar de lado los lugares propios de cada uno. Todos sabemos que estas aperturas no están separadas, son funcionales, digo, lo más propio de uno y lo más compartido del nosotros se influyen mutuamente, produciendo un yo más amplio y flexible. Muchas veces, por ejemplo, en la familia o pareja se transmite lo vivido, lo dicho del nosotros, así como en el grupo se transporta lo vivido en otros aspectos, ámbitos de la vida. De esta forma, se construyen herramientas para seguir avanzando, conectándose más con uno mismo, pero siempre es con un cable que viene del otro. Herramientas que exceden la palabra, lo dicho, otro volante si se puede llamarlo así, otra manera de manejarse, ya no de una manera recta, rígida donde solo aparece lo blanco o lo negro, sino haciendo curvas, piruetas, apareciendo así otros matices, alternativas, como un pincel cuyos movimientos hacen aparecer otros paisajes, ya con la diversidad puesta en juego.
Hablando de influencias, conexiones y cambios, mi poca memoria “efecto de mi represión” (me dijo mi analista), hace no recordar estar en un clóset sólido, porque siempre fui un puto sólido visible, creo que hasta mis traumas están visibles. Sí recuerdo de mi burbuja sostenida por miedos, fobias, prejuicios. Por suerte la burbuja no es densa, ustedes la pincharon y la siguen pinchando, así se desvanece, dando cuenta que no todos somos iguales, pero me parece que el puente, de distintas formas, lo pasamos todos. De los mitos, los miedos, las fobias, los rechazos, en el fondo hacia nosotros mismos, hacia otra mirada que blanquea, ilumina, sorprende. Pienso al grupo como un puente, que nos lleva de una punta a la otra, hacia esos otros espacios.
Ale, aparte de que en lo personal me ayuda en cantidades y calidades, pinchando burbujas extras, es el disparador de todo esto, conjugando el aprendizaje con el amor, regulando todo el circuito, la dinámica grupal. La sensación de cariño y de seguridad que irradia hace que se mantengan los códigos de respeto, sobre todo cuando quizá algo no nos guste del otro. Es desde allí que crecen las raíces como algo firme, donde el puente se amarra, se cristaliza para que uno tenga donde apoyarse y poder fluir yendo y viniendo. Desde allí crecen también las alas, que permiten que siempre surja algo nuevo, decisiones y opiniones, como lo único y auténtico de cada uno.
Quizá para mí, el punto más alto y difícil pero el más avanzado es cuestionarse, mirarse en el espejo, en lugar de hacer espejo en el otro. Atravesar esa otra mirada que no es la mía pero que me engancha, el afecto que me une desde otro lugar, recibiendo algo distinto pero no incompatible, es lo que más me moviliza. La gasolina de mi motor que me motiva a apostar por más y más.
Muchos cariños, Diego.
Fotografías de Alejandro Viedma, puentes de San Antonio de Areco.
Grupo de reflexión para varones gay
A continuación, una carta redactada por un integrante del grupo de reflexión para varones gay de los jueves, dirigida a sus compañeros y al coordinador:
ANDAMIAJE DEL AMOR
Hola mi gente bella: solo los veo dos horas por semana, quizás poco tiempo para todas las horas que una semana tiene, pero parece el tiempo suficiente como para sentir afecto por ustedes, lo suficiente como para que se haya podido armar algo del orden del amor, la posibilidad de abrir mi pecho y dejar salir mi ser, el ángel y el demonio, la cantidad como para poder sentir, sentir la libertad de ser, poder sentir cariño, ternura, dolor, empatía y también bronca, enojo; para mi esto es posible cuando hay una plataforma de amor, de libertad que soporta la relación grupal, una estructura amorosa que ingerimos en el te del termo verde, los alfajores "fallados" pero riquísimos de Fran, la cocina dulce de Gus o alguna que otra delicia sorpresa, la estufa de invierno y el turbo de verano (ni hablar del nuevo espacio top que nos alberga desde el mes pasado, qué lindo regalo). Escribo esto porque me di cuenta que si no expreso este afecto, ustedes no sabrán lo que me generan en las reuniones, porque me interesa seguir sembrando en este camino, porque "la realidad es una construcción social", es decir, que lo que es, está sustentado por nosotros, por lo que hacemos cada semana, porque deseo que esta realidad siga existiendo, porque quiero que la pelota siga girando, porque les agradezco que existan, que sean como son, que vengan cada jueves, que hablen, que nos compartan su ser. Porque en última instancia le agradezco a andá saber quién o qué haber sentido, haber aprendido, haber sumado lo que sumé junto a ustedes, los que están y los que están en nuestros recuerdos; porque muchos jueves me he ido alegre, triste, angustiado, sorprendido, rumeando como loco malo; porque gracias a este grupo que muchas veces me dijo "reaccioná, estás vivo, no dejes pasar tu vida, ¿qué querés hacer?", estoy armándole un video de fotos (de su hijo) a un amigo con la intención de demostrarle cuánto lo quiero, y porque el otro día le pude decir a mi vieja gracias por ser y haber sido la que fue y haber hecho todo lo que hizo para criarnos, y porque tengo ganas de escribirles todo esto. También quizás porque hace poco ví una peli que me recordó al grupo, “Bondad Humana”, de Kurosawa, al igual que cuando revivo algunas frases del Monólogo de Agrado, de "Todo sobre mi madre", el film de Almodóvar: “me llaman la Agrado, porque toda mi vida sólo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás. Además de agradable, soy muy auténtica... Y en estas cosas no hay que ser rácana, porque una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma". Ahora, algo dirigido directamente al coordinador, la cabeza de nuestro grupo: hay gente que te deja una marca que la llevas con orgullo en medio de la frente, esa cosa inexplicable en donde uno se ve diciendo tal palabra, haciendo tal gesto, sonriendo de tal manera, respondiendo tal palabra, moviendo la mano de determinada manera, y el corazón se alegra, se enciende como el pecho de E.T. cuando se acerca su nave extraterrestre, uno se enorgullece de haber incorporado eso, se le alegra la cara, se le hace un nudito en la garganta que obliga a tragar para aflojar. En esos momentos uno quiere agradecer, y no sabe a quien: a Alejandro Viedma por ser lo que es, por trabajar día a día, a sus padres por haberlo criado, al aire por permitirle respirar, a la pacha mama, al destino por habernos encontrado, a uno mismo por haberse animado... No se, lo que sí se es que uno quiere agradecer eso, agradecer a ese profesional que vive con placer y pasión ese espacio, que cree en ello y se juega. Uno grita ¡BELLEZA GRIEGA, DESEO QUE VIVAS POR SIEMPRE! y por ello, Ale, me sumo a sumar a tu propuesta, traigo leña para mantener el calor de este lugar. Gracias porque me enseñaste a creer y sentir que un hombre puede amarme, porque en este lugar también institucional se respira amor, porque tu amor tiene tanta fuerza que pudo quebrar una historia de descalificación. Gracias. Abrazos muchos.
MAXI.
*El grupo de reflexión para varones gay funciona los jueves a las 20 hs en el barrio de Almagro y está coordinado por el lic Alejandro Viedma. Para informes e inscripción: grupodreflexgay@yahoo.com.ar, cel. 15-6165-4485.
Interrogantes, fantasías, mitos, miedos y deseos de gays por ponerse en pareja.
Por ALEJANDRO VIEDMA. Te presento a mi marido… ¿Qué hay detrás de la carrera por estar en pareja? ¡Y mostrarlo!
Más de una vez hemos oído a algún gay decir “él es mi marido” cuando nos estaba presentando a la persona que había conocido tres días antes. Nominar a ese partenaire de tal manera, ¿es acaso un intento de certificar un vínculo fuerte para los demás? ¿Será una fantasía de revancha ante los “sexos express” vividos previamente? ¿Actúa como necesidad imperiosa de pegarse a otro? ¿Es un modo de retener al otro porque con anterioridad se vivenció no ser aceptado, haber sido dejado, echado? ¿Significa quizá un modo de copiar el modelo hetero tradicional? ¿Operará como mecanismo defensivo contra la soledad? Como siempre digo, cada caso es singular y detrás de cada persona puede existir una, ninguna o varias respuestas afirmativas –o negativas- a estas preguntas.
Considero que los medios de comunicación instalan imágenes y nomenclaturas discursivas que son mejor recibidas por la sociedad en general, ejemplo de ello resultaron las transmisiones que tomaron el festejo de la unión civil de Piazza y su pareja y la celebración de Flor de la V con su compañero Pablo, donde dichos eventos formaron parte de “las bodas de 2008”. Todavía siguen repercutiendo, sobre todo en la tv, tales sucesos que son mencionados como casamientos y se nombra a Pablo y a Walter como maridos de Florencia y de Roberto, respectivamente.
En los grupos de reflexión para varones gay que coordino hemos tocado este tema y las opiniones, por suerte, fueron diversas. Algunos estiman que estos hechos mediáticos son como circos que no sirven para nada, otros, que visibilizan otros vínculos existentes.
Además, desde mi experiencia en la clínica psicoanalítica he escuchado que gracias a la repercusión que estos festejos tuvieron, algunos pacientes gay y lesbianas por lo menos habían podido empezar a hablar del tema con sus familias. Es decir, las personas que conviven con estos/estas analizantes –padres, hermanos, etc.- comenzaron a expresarse y los sujetos con una orientación homosexual supieron explícitamente lo que pensaba su gente cercana, pudiendo así tener la posibilidad de replicar o apoyar aquellas palabras en sus casas.
Tomando a la persona gay no expuesta públicamente, tal vez su necesidad de estar en pareja tenga que ver con que ese vínculo formalizado es socialmente más aceptado que estando solo o “picoteando” de aquí para allá, lo cual es tildado como promiscuidad. En el imaginario colectivo el varón gay “soltero” es sinónimo de fiesta, de reviente sexual, de irresponsabilidad.
También se puede reflexionar acerca de lo opuesto: que la existencia de ese estereotipo del gay –el que no tiene compromiso- provoca que no se desestabilice, que no se ponga en jaque la institución matrimonial.
Aunque el amor sea universal, hay distintos tipos de relaciones y formas de armar vínculos, como el de dos personas del mismo sexo, una categoría de pareja diferente (por ende criticada y boicoteada) a la heterosexual y por tal motivo muchas veces a dicha unión sólo se la vive privadamente, lo que contradiría a la frase de Benedetti “y en la calle codo a codo somos mucho más que dos”.
Aquí entran los mandatos sociales y los temores ajenos y propios en juego: “si sos gay terminarás solo” no deja de resonar constantemente en alguien que quiere desafiar al maleficio y apostar a construir algo de a dos, a veces sin conocerse/lo suficientemente, o a cualquier precio.
Si es que se encuentra a tal compañero a veces se sigue el otro mandato: no mostrarlo, que se permita la pareja, pero sólo en la intimidad, lo cual dificulta luego que se luche por los mismos derechos, por ejemplo en el área laboral.
Tanto se pone en la búsqueda de la pareja que una ruptura puede ser sentida como un total fracaso, sin tener en cuenta que fue una experiencia más.
Y retorna el sentimiento de soledad, o el horror frente a su próxima llegada, y para evitarla uno mismo, casi sin pausa o sin elaborar el duelo, se pone el imperativo de estar nuevamente con alguien, aunque sea un ratito, o con varios, como si en el hecho de rodearse de muchos se hallaría la certeza de no sentirse más solo. La soledad es estructuralmente humana, y generalmente una persona va detrás de un ideal y se empeña en tener una pareja rápidamente siguiendo un mandato sociocultural, no obstante la pareja no cura todos los males, sí en muchos casos alivia, ayuda, pero no lo es todo. Primero se tiene que estar bien con uno mismo, sentirse preparado, valorado uno para proyectar algo de a dos (o más).
Si hay tantas historias de vida como individuos, también hay tantas significaciones inconscientes y conscientes subjetivas y singulares como para armar lazo con el otro. Tal vez el mito de la felicidad alcanzada sólo estando en pareja sostenga que no exclusivamente lesbianas y gays la busquen, sino que cualquier ser humano la desee. O desee simplemente que el otro lo vea a uno acompañado…
CARTA PUBLICADA POR EL DIARIO PÁGINA 12, COMO MUESTRA DE AGRADECIMIENTO A ALEJANDRO VIEDMA
SOY
VIERNES, 13 DE MARZO DE 2009
PD
Lo digo desde Soy
Alejandro:
No es fácil poner en palabras esta gratitud demasiado grande. Se cumple un año casi desde que entré al taller de Puerta A. y tenía ganas de escribirte esto. Porque ahora me mudo lejos y porque éstas son esas cosas que uno tiene guardadas en el pecho y no sabe muy bien cómo explicarlas, pero que merecen salir a flote, aunque sea dando tumbos.
Ahora estoy pensando que me di cuenta temprano en realidad, que a los once ya lo sabía. No que era gay, eso ya lo sabía desde antes; a los once descubrí que me daba vergüenza serlo, descubrí que tenía que ocultarlo, callarlo, que lo mejor que podía hacer era mirar a las chicas y tragarme el deseo poseso de besar a mi mejor amigo. A los once comprendí que estaba permitido hablar de las tetas de mi vecina, pero no mirarle la entrepierna a su hermano más grande. La regla era simple y me pasé media vida tratando de cumplirla. Raspándome la mirada, quitándome el amor como una lacra, como una culpa sucia de la que despegarse. Y todavía cerca de los 20 años soñaba con un genio mágico, una píldora, una terapia o un dios que viniera a sacarme la mugre de lo que no quería ser.
Pero entonces un día, como dicen en los cuentos, lo que vos ya sabés: yo estaba perdido y caminé por Hipólito Yrigoyen y toqué las puertas del grupo (de un grupo, de cualquier grupo). Me senté en ese círculo de extraños y sucedió lo que no esperaba: que después de tantos años de evadirme, me encontré por fin a mí mismo.
Es una extraña sensación de trascendencia el aceptarse.
¿Qué puedo decirte ahora? ¿Enumerar los peldaños que me llevaron al amor, a los amigos, al orgullo? Ese círculo me dio la mirada, la palabra y el coraje, me dio la base de todo lo que vino después. Y por eso voy a llevarlos siempre conmigo, como esa mano que me hizo piecito para que saltara la pared y me fuera del otro lado del miedo. Para que saliera de un Berlín por siempre aparte y estirara los brazos a la posibilidad de ser mejor de lo que era.
Gracias una y mil veces, Ale, a vos y a los chicos de Puerta A., por hacerme ver que puede haber un mundo distinto al heredado. Y lo digo desde acá, desde el Soy, para que también escuchen los otros: los indecisos, los temerosos, los reprimidos. Cuando metan el ojo una vez más a escondidas entre las páginas de este mundo al que no se atreven, sepan que hay manos tendidas y dispuestas, y que no habrá jamás libertad más grande que amar sin cuestionárselo o que Ser sin complejos. Adelante.
Yo también Soy.
Nacho
VIERNES, 13 DE MARZO DE 2009
PD
Lo digo desde Soy
Alejandro:
No es fácil poner en palabras esta gratitud demasiado grande. Se cumple un año casi desde que entré al taller de Puerta A. y tenía ganas de escribirte esto. Porque ahora me mudo lejos y porque éstas son esas cosas que uno tiene guardadas en el pecho y no sabe muy bien cómo explicarlas, pero que merecen salir a flote, aunque sea dando tumbos.
Ahora estoy pensando que me di cuenta temprano en realidad, que a los once ya lo sabía. No que era gay, eso ya lo sabía desde antes; a los once descubrí que me daba vergüenza serlo, descubrí que tenía que ocultarlo, callarlo, que lo mejor que podía hacer era mirar a las chicas y tragarme el deseo poseso de besar a mi mejor amigo. A los once comprendí que estaba permitido hablar de las tetas de mi vecina, pero no mirarle la entrepierna a su hermano más grande. La regla era simple y me pasé media vida tratando de cumplirla. Raspándome la mirada, quitándome el amor como una lacra, como una culpa sucia de la que despegarse. Y todavía cerca de los 20 años soñaba con un genio mágico, una píldora, una terapia o un dios que viniera a sacarme la mugre de lo que no quería ser.
Pero entonces un día, como dicen en los cuentos, lo que vos ya sabés: yo estaba perdido y caminé por Hipólito Yrigoyen y toqué las puertas del grupo (de un grupo, de cualquier grupo). Me senté en ese círculo de extraños y sucedió lo que no esperaba: que después de tantos años de evadirme, me encontré por fin a mí mismo.
Es una extraña sensación de trascendencia el aceptarse.
¿Qué puedo decirte ahora? ¿Enumerar los peldaños que me llevaron al amor, a los amigos, al orgullo? Ese círculo me dio la mirada, la palabra y el coraje, me dio la base de todo lo que vino después. Y por eso voy a llevarlos siempre conmigo, como esa mano que me hizo piecito para que saltara la pared y me fuera del otro lado del miedo. Para que saliera de un Berlín por siempre aparte y estirara los brazos a la posibilidad de ser mejor de lo que era.
Gracias una y mil veces, Ale, a vos y a los chicos de Puerta A., por hacerme ver que puede haber un mundo distinto al heredado. Y lo digo desde acá, desde el Soy, para que también escuchen los otros: los indecisos, los temerosos, los reprimidos. Cuando metan el ojo una vez más a escondidas entre las páginas de este mundo al que no se atreven, sepan que hay manos tendidas y dispuestas, y que no habrá jamás libertad más grande que amar sin cuestionárselo o que Ser sin complejos. Adelante.
Yo también Soy.
Nacho
Entrevista con el lic. Alejandro Viedma
Por Marcelo Marquetz
El encuentro se realizó un miércoles de 2008 en AGRadio, donde tiene lugar de 20 a 22 hs el programa “Espacio Nexo”. Marcelo es miembro de la FALGBT y más que un reportaje provocó y logró que se diera una charla distendida y cordial.
Marcelo M.: Alejandro, ¿cuál es tu trabajo específico?
Alejandro Viedma: Soy licenciado en Psicología y trabajo en forma privada como psicoanalista, dentro de la línea Freud-Lacan, para la comunidad en general y también atiendo demandas que tienen que ver con las particularidades de la identidad sexual, la orientación sexual, el género, la diversidad sexual; trabajo en equipo, con algunos colegas que pueden tener otra formación y también interdisciplinariamente, para ser coherentes con lo que bregamos acerca de la diversidad. Por otro lado, coordino grupos de reflexión para varones gay, lo cual significa otro encuadre, institucional, donde más que nada modero los tiempos de participación de los integrantes y propongo una dinámica específica para cada encuentro pero no por ello debe necesariamente ser fija. Este espacio es más relajado para todos, más a modo de charlas-debates en torno a cuestiones del ser gay.
M. M.: Respecto a la terapia, veo que a veces es difícil porque no todos los terapeutas tienen clara la cuestión de la diversidad sexual en términos de acompañamiento profesional a una persona que va con esta problemática; algunos terapeutas a partir de una demanda así tienen que hacer una elaboración propia de qué significa la diversidad sexual…
A. V.: Sí, básicamente porque ninguna persona, siendo terapeuta o no, se salva de los prejuicios y de la homofobia. Entonces, en principio lo que debemos hacer es informarnos sobre este tema y sobre varios más que son tabú para nuestra sociedad. Recién ahora se está abriendo la temática de las "minorías sexuales", no obstante aún existen diferencias significativas entre lo que es capital federal y el resto de la Argentina y eso se nota en lo legal: la ley de unión civil fue aprobada solamente en CABA, Río Negro y Carlos Paz, y lo grave es que todavía en el 2008 existen edictos policiales en muchas provincias, donde pueden seguir deteniendo a las travestis, lo cual demuestra que continúa la discriminación y todo eso provoca trascendentes efectos negativos en la salud de los sujetos, sobre todo para los que aún no pueden salir del clóset. Más grave aún resulta el hecho de que esa discriminación basada en la ignorancia muchas veces atraviesa y se instala en los consultorios, en los terapeutas.
M. M.: Además, dentro de los grupos discriminados socialmente pareciera como que se está durmiendo con el enemigo, porque para gays y lesbianas el lugar más duro suele ser el privado, el íntimo, el familiar, cosa que no pasa por ejemplo con los judíos o los negros, donde en sus casas hay contención, por eso para los gays cuesta y se tarda más contarlo en la familia que decirlo en ámbitos más sociales…
A. V.: Sucede lo que no pasa en otras minorías porque los primeros espacios transitados por cualquier persona, como la familia y la escuela, para lesbianas, gays y trans son expulsores, se propinan hostigamientos. Luego suele haber una reiteración de la historia en el trabajo, donde “no se habla” del tema o se lo rodea de manera peyorativa o con el chiste fácil que camufla al heterosexismo, por lo cual algunos individuos no pueden declarar que son gays o lesbianas ni en sus casas ni en sus laburos por miedo a las consecuencias que pudieran sufrir.
M. M.: Se establece una especie de código de silencio, a pesar de que hay cosas que son evidentes, pero no se las quiere hablar…
A. V.: Claro. Lo que observo y escucho mucho en la clínica, en el consultorio, y también en los grupos de reflexión que coordino, es esto de “supongo que lo saben, pero no por mí” o “en mi casa lo sospechan pero nunca me preguntaron nada”, y por otra parte es común que cuando lo dicen reciben como respuesta un silencio muy incómodo, o la frase “no se lo cuentes a nadie”. De esta manera, sigue operando el mandato que se destine todo eso a lo privado, “tenés que guardártelo” y encima se homologa privado a malo. Es en este sentido que considero de gran ayuda el dispositivo grupal, donde asoma una contención, se da una habilitación de lo que se dificulta hablar en otros lugares, estos espacios funcionan entonces como socializadores porque empieza a circular la palabra en un contexto de cercanía con el otro donde se mira a los ojos. El fin no es la formación de un gueto, pero creo que primero es necesario que comience a ponerse en funcionamiento el pensamiento y el discurso intragrupalmente, intra-colectivo para luego ampliar, abrir las fronteras, o sea, primeramente hay que “trabajar” ciertas cuestiones personales, particulares, grupales y comenzar a conscientizarlas, a verbalizarlas, a charlarlas para después poder estar más tranquilo y preparado, con un soporte y una red para el “afuera”. Siempre para esto lo grupal presenta un plus, porque emerge algo “mágico”, que se ve en los efectos positivos subjetivos, y si bien por lo menos lo que yo propongo no son grupos terapéuticos, ya hablar y que tus pares te escuchen -y viceversa- es terapéutico en sí mismo; además está todo lo previo: buscar, averiguar data, movilizarse, llegar al lugar, encontrarse semanalmente con el otro, es decir, hacerse activo en todo este proceso para establecer vínculos, hacerse amigos, armar salidas, tejer una red afectiva y eso sí que no es mágico, uno tiene que tener las ganas, la buena predisposición, la continuidad y el compromiso para poder lograrlo.
Pregunta de un oyente: “Le quisiera preguntar al licenciado Viedma cuáles son las consecuencias de seguir en el clóset”.
A. V.: Desde mi experiencia, puedo afirmar que el silencio o la construcción de la mentira provocan un desgaste psíquico importante para los sujetos que permanecen en el placard porque no hablar de su sexualidad conlleva que construyan una especie de mascarada por los inventos que fabrican, por las farsas que son generadoras de una bola que puede hacerse gigante, lo que en un momento posterior torna complejo el frenarla, el deshacerla. A veces se empieza por cambiar de nombre al partenaire, porque lo que se transforma es su género.
M. M.: Sí, es como decís vos, es como una bola de nieve o como las cáscaras de la cebolla, una tras otra, una tras otra…
A. V.: Todo eso produce un agotamiento porque el sujeto tapado se pregunta a sí mismo ¿qué le conté a fulano?, o ¿a qué boliche le dije a aquel que iba a bailar?, o ¿al otro le comenté que estaba saliendo con una tal Mariana o Silvina?, lo cual requiere de un esfuerzo mental permanente, ya que puede armársele un “mejunje” y muchas veces esto tiene un coste alto manifestado en lo corporal, porque lo que no está tramitado, digerido vía discursiva, se instala en el cuerpo, se somatiza, por ejemplo se aloja en algún órgano, como la piel. También podría manifestarse un estrés notable que origine una depresión, lo que amerita un tratamiento psiquiátrico, medicación, puesto que el aparentar ser otra cosa de lo que se es, lleva al sujeto a esforzarse el doble por quedar bien con los demás en distintos espacios, de tal manera, es común ver a lesbianas y a gays que son muy exitosos en sus puestos laborales o en sus carreras terciarias o universitarias, donde poseen promedios brillantes porque están muy metidos en eso, depositan casi toda su libido allí y justamente estos sujetos se permiten poco para el disfrute, para el placer, para el ocio, ya que no se relajan, están constantemente autoexigidos, tapando otras cuestiones y eso trae aparejado algunas de las consecuencias que te mencioné anteriormente.
M. M.: Yo digo que la vida es una, las posibilidades de realización se van acortando y en realidad la posibilidad de vivir es una y en la medida en que uno pueda ser lo más auténtico posible, acercar más el deseo y la realidad, será menor el sentimiento de frustración.
A. V.: Por eso hay que laburar estas cuestiones en terapia, el por qué se llegó a ese estado, cuál y cómo fue el proceso y el contenido, hacer una elaboración personal y ser paciente en ambos sentidos: recorrer un camino como analizante siendo permeable al inconsciente y tener paciencia, bancarse la falta puesto que a veces precisamente estas cuestiones están latentes y lleva tiempo y no es agradable sacarlas a la luz por el dolor que ocasionan, pero considero que este es el sendero más sano y con cambios efectivos que perdurarán.
M. M.: Eso lo vemos mucho en Nexo, donde trabajamos con personas viviendo con VIH, y lo decimos permanentemente: es directamente proporcional que cuanto más te costó asumir tu homosexualidad más te cuesta asumir el VIH, incluso creemos que en muchos casos como consecuencia de una no asunción seria, profunda, adulta, madura de la propia identidad sexual se tiene descuidos, se busca la infección como autocastigo.
A. V.: Bueno, justamente esa es una manera de situarlo en el cuerpo, y lo que sucede a veces en estos casos es la construcción de un doble clóset, de una doble (auto) estigmatización, y por ello es prioritario conscientizarlo, quizás uno está muy pendiente de la culpa, de los atravesamientos religiosos y familiares, porque “no soy ese que vos querés que sea” y repite cosas.
M. M.: Exacto, esto de los vínculos muy primarios, pero hay un punto en el cual para poder emerger como persona uno necesita romperlos.
A. V.: Totalmente, ser sujeto de deseo, con la instancia de responsabilidad, de responder por lo que uno siente y elige, por empezar a hacer circular lo simbólico en pos de mover ciertas cuestiones históricas de uno; tal vez por eso yo me dedico a trabajar con adultos. No obstante, como decía recién, a menudo son procesos inconscientes, no es que uno a propósito busque hacerse el mal, entonces es importante rastrear y visualizar cuáles son los mandatos que operan con tanta fuerza detrás de las acciones, de lo fenomenológico, mandatos que han sido transmitidos por nuestros antecesores familiares, sociales y los que emanan de nuestra cultura, cuáles son los tabú que siguen desparramándose para que, paradójicamente, no se desparramen para no mover ciertas bases culturales fuertes. De este modo, hallamos una carga negativa en las cosas que nos trasmitieron: la negación, el señalamiento, el destierro, la vergüenza, el silencio, el esconderse, la culpa, el pecado, la enfermedad, la idea de futura soledad, de muerte. Todos estos son elementos que nos enseñaron, que aprendimos y hemos incorporado y también hemos pasado la posta a otros, por consiguiente, todo carbura como un círculo vicioso, no obstante lo positivo es que podemos deconstruirlos, des-aprehenderlos en ese proceso de hacerlos consciente, y a partir de allí elegir modificar nuestras conductas, nuestras formas de manejarnos, producto de nuestras estructuras rígidas de pensamiento. Más tarde, un paso más consistirá en educar al otro, informar a nuestros padres, a nuestros alumnos, a nuestros pares, etc., para que puedan entender y no solo pasarles la pelota contándoles que una es lesbiana o uno es gay.
M. M.: Claro, porque tal vez nosotros desde la militancia manejamos un lenguaje común, con códigos, comprendemos las cosas de una manera, incluso la gente de la comunidad gay por relacionarse en el ámbito con amigos y amigas lesbianas, gays, trans creemos que todos hablan el mismo lenguaje, pero por ahí papá y mamá no, sino que ellos hablan el lenguaje cotidiano que habla el heterosexismo a través de los medios, de la familia, de los valores tradicionalistas, de lo que quisieran o desearían para nosotros, y de repente un anuncio de este tipo es muy fuerte, por algo no se lo había hablado antes. Tal vez el primer impacto sea violento, agresivo, y debemos darle un tiempo a papá y a mamá para que ellos hagan su elaboración, porque, como vos decías, “la pelota se la pasamos a ellos”.
A. V.: En la primera etapa para ellos es como que se les viniera el mundo abajo y, como a veces todo es muy “de golpe”, se precisará ejercitar la capacidad de empatía, esa acción de ponerse en el lugar de ellos, porque generalmente cuando la lesbiana o el gay ya traspasó, ya superó el sufrimiento o los altibajos y pudo asumirse primero ella o él mismo y luego ante los demás, cae en una clase de vicio por no captar por qué al otro le cuesta tanto asumir la situación presentada, se olvida fácilmente del proceso que tuvo que recorrer.
M. M.: Que fue lento, que fue temeroso al principio.
A. V.: Pero luego de todo esto, creo que el amor triunfará. Desde la posición del analista es importante escuchar lo que trae el paciente, darle un lugar a ese discurso, alojarlo, abrir y no obturar ese padecimiento subjetivo que muchas veces se arrastra desde hace tiempo, por eso ya es de utilidad el hecho de la decisión de empezar un tratamiento terapéutico y a partir de allí el profesional le brindará su ayuda al paciente, lo acompañará, lo contenerá. El terapeuta tiene que entender que existen tantas sexualidades como seres humanos y en ese lineamiento podemos decir que hay diversas homosexualidades y no sólo un tipo.
M. M.: La verdad, está muy bueno el programa, yo lo estoy disfrutando mucho y te agradezco por compartir esta noche, es un placer. ¡Qué bárbaro cómo se va el tiempo!
Mensaje de otro oyente: Felicito a Alejandro por su laburo diario, que ayuda a mucha gente a sentirse plena con su sexualidad y a entender mejor las relaciones sociales más allá de la sexualidad que expresamos. Un abrazo.
M. M.: ¿Por qué conjugar el psicoanálisis con la militancia? ¿Dónde hallás la riqueza o el punto de encuentro?
A. V.: Uh… ¡Eso ya sería tema para otro programa! Me parece que el punto ahí es la dignificación del sujeto, cuando siempre el “homosexual” –y lo digo entre comillas porque a mí no me gusta ese término porque viene de la psiquiatría y se lo asociaba a la patología- fue tratado como objeto de estudio, psicopatologizado, objeto de marginación, objeto al fin, uno desde el psicoanálisis también intenta subjetivizar a las personas, y en los grupos, que aquellos que los integren puedan reconocerse en otras historias de pares, para que no sigan sintiéndose solos o enfermos y esto que decías, “¡cómo se va el tiempo!”, cómo pasa la hora, los años, y yo digo: muchachas y muchachos, no dejen pasar la vida, prepárense para asumirse, infórmense porque todo empieza por uno, reúnanse porque no vivimos en una isla desierta, somos seres sociales, hablen con sus amigos y con sus padres con respeto, sean protagonistas y no miren todo esto desde afuera, desde enfrente.
M. M.: Para terminar, un mini ping-pong: ¿un sueño por realizar en la causa gay?
A. V.: Yo creo que vamos bien, no debemos dejar de lado las conquistas, los logros y continuar por este camino, creo que con eso tiene que ver el éxito, con no claudicar en el trayecto.
M. M.: ¿Qué es para vos la terapia, el psicoanálisis?
A. V.: Una herramienta de vida, un instrumento para conocerse más a uno, para aceptarse en todo sentido, desde la incompletud que también motoriza, porque el deseo sigue en movimiento, y para brindarse al otro.
Marcelo Marquetz y Alejandro Viedma.
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