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Día Mundial de las familias: cómo son las nuevas familias porteñas

En el Día Internacional de Las Familias, mi participación en esta nota de LN del 14/05/18. Gracias al periodista José María Costa!

Consultado por LA NACION, Alejandro Viedma, licenciado en psicología de la UBA especializado en diversidad sexual, analizó: "La familia siempre está reconstruyéndose. No son nuevas las familias diversas. Sí son más recientes las modalidades (sobre todo por los avances de la ciencia) y la visibilización de construcción de esas familias. Una diferencia con el pasado es que los gays y las lesbianas fueron criados, hasta hace poco y en su inmensa mayoría, por personas heterosexuales. Un anhelo es que en un futuro, con una mayor confirmación de la existencia de estas familias diversas, van a dejar de ser novedosas para muchos y la discriminación hacia ellas sea cada vez menor. Lo que tiene que existir siempre es el respeto social".

"Lo que no tendría que modificarse es que la paternidad, más allá del método por el cual se la lleve adelante, concierne a la filiación, a llevar un apellido y a formar a alguien amándolo, educándolo, hablándole, mirándolo, poniéndole límites, actos amorosos que no tienen que ver con quién lo hace sino desde dónde. Cómo se sitúa el sujeto que lo hace", reflexionó Viedma, y agregó: "Las parejas gay que atendí están más en alerta a que su hijo no sufra exclusión, sobre todo en el colegio, básicamente porque esos padres en general han sufrido bullying con contenidos homofóbicos y no quieren que su hijo padezca lo mismo por tener padres gay. Por eso, se acercan a hablar con las autoridades escolares para explicar su situación familiar, cosa que no necesitan hacer las parejas hétero".

Otra situación por la que pasan, según detalló el psicólogo, es que esos padres gays (o madres lesbianas) se cansan de tener que explicar todo, porque es como vivir "saliendo del clóset" constantemente. "Muchos piloteaban la situación estando en pareja, pero ya al ser padres vivencian situaciones donde deben poner cuerpo y palabra sobre su familia, visibilizando a su esposo e hijos e incluso el método por el cual los tuvieron, por ejemplo: la subrogación o la adopción", detalló.

Cuando se le preguntó a Viedma si la sociedad estaba preparada para la integración, analizó: " La paternidad vía vientre subrogado genera una polémica social, sobre todo si se decide llevarla adelante siendo soltero. No es sencillo para muchos comprender que alguien decida ser padre sin pareja -y con el factor dinero operando allí-, como se está escuchando hoy en los medios masivos de comunicación. No se puede frivolizar este tema, ni deshumanizarlo, como decir que 'esto se hace por comercio', ya que eso es desconocer las variables en juego en este método".

No influencia en los chicos tener dos papás o dos mamás

"No existen condicionamientos psicológicos o en habilidades para que una pareja del mismo sexo pueda adoptar y criar niños, por lo tanto, los estudios comparativos realizados indican que no hay diferencias significativas respecto al desarrollo, al ajuste y al bienestar psicosocial en chicos criados por padres y madres gays y lesbianas y chicos criados por heterosexuales, salvo en un aspecto positivo: los niños criados por padres del mismo sexo tienen un mayor aprecio y una mejor aceptación por la diversidad", dijo el psicólogo sobre uno de los cuestionamientos más recurrentes ante estos nuevos modelos de familia.

¿Cuándo se debe hablar con los hijos? "En general los hijos toman como algo natural tener dos mamás o dos papás, hasta que algo del afuera se lo cuestione, lo que suele suceder con la escolarización. Si el chico pregunta es porque su aparato psíquico ya está preparado para alojar esa respuesta, la cual debe ser desde la verdad y teniendo en cuenta la edad del nene o la nena. Si los padres toman como 'normal' el tema y no como algo tabú o escabroso, ayudan mucho para que así lo reciban también sus hijos y de esa manera puedan estar mejor protegidos para enfrentar bien erguidos los avatares que implica el vivir".

"Lo esencial es que el amor circule en estas familias, amor como núcleo central y las ganas reales de criar un hijo. Las funciones materna y paterna no son exclusivas de una determinada anatomía, los roles no tienen carácter de fijeza; las funciones implicarán modos de relación y encuentro con el hijo. Si eso es funcional, la comunicación con los hijos también lo será", concluyó Viedma.

Nota completa en:  https://www.lanacion.com.ar/2134082-dia-mundial-de-la-familia-como-son-las-nuevas-familias-portenas

Gracias por sumar tu Me gusta en mi fanpage de Facebook: https://www.facebook.com/Alejandro-Viedma-Psi-197298870290333/

La maternidad compartida

Publicado el 12.06.11 en Boquitas pintadas, por V. Dema

Silvina y Andrea están enamoradas desde hace casi dos décadas. Tienen tres niños. Se los ve felices, revoltosos en un hogar como tantos de la Argentina. ¿Es una familia tipo? No, no puede encasillarse allí: es una familia diversa, con maternidad compartida, con redefiniciones de roles que antes eran más bien fijos.

Los invito a ver el video que hace un tiempo se vio en un programa de televisión; los muestra en una escena cotidiana, similar a la que vivimos en nuestros hogares…quizá coincidan conmigo en que en ese lugar habita el amor y esos niños son fruto de ese sentimiento.


Rescato este video para pensar el tema de las familias homoparentales y para hacerlo sin caer en la patologización. Además, lo presento porque –como me explica el lic. Alejandro Viedma – este grupo familiar hace replantear la “heteronormatividad naturalizada”: Andrea y Silvina, “Mamu y Mami”, eligieron la vía de la inseminación artificial para ser madres concretando el deseo que ya estaba instalado en ellas hace años. De esta forma se refuerza la idea de que sus trillizos son fruto del amor que se tienen, no de un deseo alocado de utilizar la ciencia para procrear livianamente (como se suele escuchar en algunas críticas ante estas “nuevas” familias).

Me parece de una valentía muy grande que ellas abran la puerta de su casa (sobreponiéndose a la presión social que confluye en la homofobia), porque es un modo de empezar a cortar con el secreto a voces familiar y social –que suele instalarse en estos casos- respecto a la relación amorosa entre dos mujeres. Entonces, este video en el que las dos madres dan la cara es un mensaje claro y directo para que no se desmienta más la existencia de familias homoparentales como una realidad actual.

“Ver a mujeres que se aman hace muchos años con sus bebes hace que otras mujeres lesbianas se identifiquen en esos espejos, es como que del otro lado de la pantalla emitieran ‘¡Ah!, se puede’. Así, “Mami y Mamu” pueden convertirse en nuevos modelos identificatorios para otras personas, referentes visibles, diferentes a la familia tradicional con un papá y una mamá criando a sus niños”, explica Viedma.

Silvina y Andrea blanquean que viven felices y tranquilas, serenas por haber visibilizado su vínculo afectivo y la interacción de ambas con sus hermosos hijos. Tranquilas porque no tienen que esconder, guardar en el clóset, encubrir o mentir sobre la conformación de su familia en los ámbitos más importantes por donde transitan.

Los nuevos desafíos para el psicoanálisis
por el lic. Alejandro Viedma

En la actualidad los medios de acceso a la parentalidad son múltiples. Por otro lado, hay una ciencia que avanza con tiempos muy veloces.

La clínica actual nos presenta, a los profesionales de la salud mental, nuevos desafíos. Este caso que se nos muestra en el blog es uno entre miles y trata una situación existente y contemporánea, el de las “familias diversas” o “familias homoparentales”.

Mi hilo conductor es pensar esta temática dentro de los “nuevos ordenamientos” (al decir de Élisabeth Roudinesco en “La familia en desorden”, de 2002) que se están desarrollando en occidente, saliendo a la luz sobre todo en las últimas décadas y que casi cotidianamente estoy escuchando en mi consultorio: la caída de la familia “convencional”, el avance de la mujer –y su posicionamiento respecto de su cuerpo con las consecuentes configuraciones vinculares emergentes-, los proyectos de las parejas lésbicas (o de mujeres lesbianas y/o bisexuales solas) de ser madres con ayuda de la tecnología moderna, entre otras cuestiones.

También considero fundamental abordar estas problemáticas con el acompañamiento de un abordaje multidisciplinario.

Hay diferencias indudables entre la época de Freud y los casos actuales de co-maternidades, en donde incluso hay un deseo que muchas veces excluye a un padre, por lo cual cada vez más estas mujeres eligen el esperma de un donante anónimo.

Todo analista tendrá que tantear qué significaciones manifiestas y latentes sostienen en una pareja, más allá de las orientaciones sexuales o identidades de género de esos padres o futuros padres o madres, la fantasía de tener un hijo: ¿Cuáles son las fantasías que giran en torno a ese futuro bebe/niño? ¿Ese hijo satisfaría las necesidades de esa pareja? ¿Colmaría sus deseos?

Obviamente, estas preguntas también serán del orden de lo pertinente con una pareja heterosexual que quiera acceder a la parentalidad, no sólo estarán presentes estos interrogantes porque se trate de una pareja de personas del mismo sexo. Siempre del lado del analista se deberá apuntar al caso por caso.

Por último, y ahora refiriéndome a nuestro contexto socio-histórico-político-cultural de este presente, diría que desde el año pasado en la Argentina, con la ley de matrimonio igualitario se respalda a todos los integrantes de estas familias diversas: no es lo mismo tener un hijo dentro de una pareja con vínculo legalizado a que no sea así. Es fundamental que las familias homoparentales estén protegidas legalmente y hoy en día los matrimonios de personas del mismo sexo están empezando a gozar de los beneficios de cualquier matrimonio.

Las mujeres lesbianas en pareja con un proyecto conjunto de maternidad estaban condicionadas legalmente porque hasta el 14 de julio de 2010 en la Argentina el matrimonio entre personas del mismo sexo no estaba legalizado. Antes sólo podía adoptar –en el mejor de los casos- una persona como soltera, independientemente de su orientación sexual. La lucha por la promulgación de esta ley ha demostrado que el tema de las familias homoparentales es inquietante y delicado y que, por tanto, necesitaba un marco legal.

Celebro este logro, avance fundamental que apunta a los diversos y derechos humanos.


Bonus track
Cuando armaba este post recordé una película que vi hace algún tiempo: Mi familia (así se tradujo del inglés, pero originalmente se llama The kids are all right). Es la historia de Jules y Nic, una pareja de lesbianas que tiene dos hijos: Laser y Joni, ambos concebidos por inseminación artificial. En ese escenario, su tranquila vida familiar se ve modificada cuando los chicos encuentran al donante de esperma (su padre biológico) y lo invitan a formar parte de sus vidas. Si no la vieron, los invito a que lo hagan. Es una de las tantas formas de familias diversas que se pueden conformar, con sus dinámicas, sus encuentros y desencuentros, sus maneras de amar.

Matrimonio igualitario: por las niñas y los niños, por todas y todos

Por: Alejandro Viedma


En este escrito intentaré articular tres citas de grandes escritores que he leído en algún momento con ciertas ideas que estoy construyendo sobre mi posición respecto de la modificación del código civil argentino en cuanto a la ley de matrimonio.

La primera de las citas tendría que ver con el tratamiento de este tema por parte de algunos medios de comunicación locales. Siguiendo esta línea, no es aleatorio el uso de la nominación “boda gay” por parte del diario La Nación o del periodista Feinmann, del canal de tv C5N. Encabezar las noticias con “el matrimonio gay” diferencia a las personas, son títulos que etiquetan, lo opuesto a la lucha que se está llevando a cabo, que es por una ley de igualdad para todas y todos los ciudadanos, donde el objetivo es la equiparación de los derechos, lo que hará, en parte, que se deje de sostener la homo/lesbo/bi/transfobia social.

Es importantísimo el papel del universo simbólico en juego ya que puede crear tanto cargas valorativas negativas generando estigmas en las personas como la dignificación de todos los seres humanos. No obstante, considero que el subrayar “matrimonio gay” ha servido para seguir visibilizando al colectivo LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y trans), por otra parte cada individuo tiene la responsabilidad de informarse y no quedarse con dudas o más confundido con los comentarios generados por los titulares encomillados o el contenido de la información que más de una vez está acompañado de una bajada de línea.

Escribe Bersani (1999, pp. 27-28): “… como Stuart Hall sostiene, una representación es algo distinto de un mero reflejo: “Esto implica el trabajo activo de selección y presentación, de estructuración y configuración: no simplemente la transmisión de un sentido ya existente, sino la labor más activa de hacer que las cosas signifiquen”. La televisión no hace la familia, pero le da cierto sentido a la familia. O sea, ella hace una fuerte distinción entre la familia como unidad biológica y la familia como entidad cultural, y lo hace al enseñarnos los atributos y las actitudes a través de los cuales las personas que pensaban estar ya en el interior de una verdadera familia recién comienzan a sentirse como miembros de una. El gran poder de los medios, y especialmente de la televisión, es, como Watney escribe, “su capacidad de manufacturar la subjetividad misma” e imponer así una forma a la identidad. El “gran público” es a la vez una construcción ideológica y una prescripción moral. Además, la definición de la familia como identidad es, esencialmente, un proceso de exclusión, y el producto cultural no tiene ninguna obligación de coincidir exactamente con su referente natural. Así, la identidad familiar producida por la televisión norteamericana tiene muchas más probabilidades de incluir a su perro que a su hermano o hermana homosexual”.

Aunque los autores nombrados se refieren a la sociedad estadounidense, bien podríamos transpolar estas posturas a nuestro país en cuanto a lo que ha estado circulando desde determinados medios de comunicación autóctonos que tratan la aprobación del cambio del código civil. Como decía anteriormente, tanto las editoriales del diario La Nación como algunos pocos periodistas (por ejemplo, Feinmann) sólo hacen existir a una forma ideal de familia y excluyen a todas las otras.

En el punto 13, Conclusiones, del capitulo lV El niño homosexual, en la literatura y fuera de ella, Ángel Sahuquillo redactó: “La homosexualidad puede ser vivida como “gloria bendita” cuando nadie interfiere. Lo más común es, sin embargo, que la vivencia que el niño tiene de su homosexualidad sea mediatizada y que la primera información que le llegue al niño de lo que es la homosexualidad sea en forma de insulto. Antes, incluso, de que el niño tenga una conciencia clara de qué es lo que siente. El infierno que muchos niños han vivido, y que algunos aún viven, a causa de su homosexualidad es un infierno construido. Un infierno socialmente construido. Construido en nombre de Dios, construido en nombre de la moral, construido en nombre de “nuestra cultura” o en nombre de la sociedad… construido incluso en nombre de “la ciencia”. Las excusas no faltan. Excusas que hacen que muchos niños vivan en un infierno mientras se afirma que es para protegerlos” (Buxán, 1997 p. 120).

Parafraseando a María Elena Walsh, ¿estamos viviendo en el mundo del revés? Lo fundamental aquí es que pensemos en proteger a las niñas y a los niños que ya son parte o formarán parte de las familias homoparentales argentinas: no les hagamos vivir en un infierno, no construyamos socialmente ese infierno tan pesado de atravesar negándoles un soporte jurídico. Hablemos en primera persona, háganse cargo los que construyen la discriminación en contra de los niños y no tomen prestadas las palabras anacrónicas de la ciencia (que por otro lado avanza a pasos acelerados) antigua, la iglesia, doctrinas en fin constituidas también socialmente como grandes Otros incuestionables.

La desigualdad es una máquina que crea síntomas en los sujetos, no así la igualdad, el amor y el deseo, que están dentro del orden de la salud. La desunión, el odio, el obstaculizar que el semejante intente alcanzar su felicidad, obstruyen la construcción del bienestar de otros, sobre todo de las niñas y de los niños. Crear otros nombres, otras leyes y no legitimar los mismos derechos son acciones que siguen produciendo discriminación y efectos nocivos en las subjetividades de las personas LGBT.

Aquí va la tercera cita: la “matriz excluyente mediante la cual se forman los sujetos requiere pues la producción simultánea de una esfera de seres abyectos, de aquellos que no son “sujetos”, pero que forman el exterior constitutivo del campo de los sujetos. Lo abyecto designa aquí precisamente aquellas zonas “invisibles”, “inhabitables” de la vida social que, sin embargo, están densamente pobladas por quienes no gozan de la jerarquía de los sujetos, pero cuya condición de vivir bajo el signo de lo “invisible” es necesaria para circunscribir la esfera de los sujetos” (Butler, 2005 pp. 19-20).  Y en la nota 2 de las mismas pp. Judith aclara: “La abyección (en latín, ab-jectio) implica literalmente la acción de arrojar fuera, desechar, excluir y, por lo tanto, supone y produce un terreno de acción desde el cual se establece la diferencia. … Lo que sostengo es que, dentro de la socialidad hay ciertas zonas abyectas que también suponen esta amenaza y que constituyen zonas de inhabitabilidad que el sujeto, en su fantasía, supone amenazadoras para su propia integridad…”.

Si alguien se siente amenazado que trabaje dicha amenaza y que no la proyecte a su exterior amenazando al prójimo. La ley a aprobarse es necesaria para visibilizar, subjetivizar, respaldar a todas las personas que configuran y configurarán una familia diversa. No tenemos que permitir, como sociedad, la existencia de abyectos, de objetos que sólo pueden habitar en los márgenes de las subjetividades.

El estar dentro de una ley igualitaria les brindará salud a los sujetos LGBT puesto que saldrán de la marginalidad, de la no nominación o de una nominación alternativa (por ejemplo, “unidos civilmente”), pues esto último es lo que posiciona a los LGBT como diferentes, y no sus orientaciones sexuales ni sus identidades de género contranormativas.

La modificación del código civil, la incorporación de la palabra “contrayentes” en lugar de “hombre” y “mujer”, no hará que las personas heterosexuales pierdan ese beneficio exclusivo del cual gozan hasta ahora, ni obligará a contraer matrimonio a todas las parejas de lesbianas y gays que existen, pero por lo menos van a tener, estas últimas, la opción de hacerlo o no. O sea, si bien las parejas de lesbianas y gays son cada vez más duraderas, esta ley tampoco las obligará a casarse, como sí pasó en el pasado con muchos de estos individuos pero con personas del otro sexo, aún sin desearlo, por seguir mandatos morales y verse obligados a constituir una “familia tradicional” para poder cumplir con el Otro y en muchos casos hasta para sobrevivir.

En los debates por el matrimonio igualitario quedaron expuestas sin velo muchas voces: por un lado las que ayer estaban calladas, las de personas anteriormente tapadas por miedo a ser discriminadas y que últimamente se han sumado a la causa rompiendo sus silencios y, por otro, las de personas que con el disfraz de lo políticamente correcto (“yo acepto a los homosexuales, pero…”, expresan) de todos modos muestran sus posturas con discursos medievales, ignorantes, aberrantes, que designan a los que para ellos son aberrantes, cuando lo aberrante justamente es la permanencia de seres homofóbicos y sus discursos expresados con total impunidad.

La aprobación de la modificación del código civil en cuanto al matrimonio validará el afecto, el amor, los derechos entre las parejas de personas del mismo sexo.

También permitirá que se corte con el ciclo del esconderse en el placard ya que los hijos de padres homosexuales sabrán la verdad, no se les mentirá en cuanto a la orientación sexual de sus cuidadores responsables.

Sólo así además los discursos de los sujetos LGBT, como anticipaba hace unos años en una entrevista la psicoanalista francesa Élisabeth Roudinesco, se banalizarán, es decir, sus contenidos evidenciarán que tendrán los mismos problemas y las mismas alegrías que las personas heterosexuales.

Para concluir, me dirijo a los señores senadores y senadoras compatriotas: no se paren en la vereda de la hipocresía, no usen a sus cientos o miles de “amigos” por facebook sólo para sus votos, voten ustedes en el día de la fecha a favor de la modificación de esta ley porque... ¿Se preguntaron acaso cuántos de esos contactos virtuales que suman son de personas lesbianas o gays? ¿Y cuántos de sus familiares, amigos y conocidos reales lo son? ¿Se pueden poner en su lugar? ¿Pueden imaginarse lo que sienten esas personas cuando los escuchan a ustedes, negándoles derechos básicos que harán a su felicidad? ¿Y qué creen que sienten los niños y adolescentes que hoy en día ya forman parte de familias homoparentales?

Dependerá de ustedes redimir, reparar algo de la abyección que se le adjudicó siempre a la gente LGBT, algo del daño sufrido en carne propia por los mismos que hoy en día o en el futuro cercano podrían ser parte de las familias de ustedes, senadores de Argentina.

Bibliografía:
Bersani, Leo (1999) ¿El recto es una tumba?, Córdoba, Argentina, Cuadernos de Litoral, Edelp, pp. 27-28.
Butler, Judith (2005), Cuerpos que importan: sobre lo límites materiales y discursivos del “sexo”, 1ª ed. 1ª reimp., Buenos Aires, Paidós , pp. 19-20.
Buxán, Xosé M. (comp.) (1997), conCIENCIA DE UN SINGULAR DESEO, España, Laertes, S. A. de Ediciones, p. 120.

Familias Diversas en Argentina

Video-informe de Telefé Noticias del 4 de mayo de 2010, día en que se trataba en el Congreso argentino la modificación de la ley de matrimonio a favor de la igualdad para todas y todos, que finalmente tuvo media sanción de diputados en la madrugada del 5.

Los testimonios de Silvina y Andrea (“Mami” y “Mamu”), dos madres de trillizos, también el de una de las abuelas de los niños, y las opiniones del Lic. Alejandro Viedma (psicólogo) y del Dr. Pasqualini (médico especialista en fertilización asistida).

Entrega especial de “Conciencia pública”, en esta ocasión el doctor Tartaglione muestra la historia de una pareja de lesbianas que se sometieron a un proceso de fertilización y tuvieron tres hijos. Son dos mujeres que llevan 18 años juntas y aseguran que "el tema de los roles no está atado al género". La pareja cuenta cómo llegó a la decisión de tener hijos, cómo es su rutina cotidiana y cómo viven sus hijos la escolaridad en el jardín de infantes, entre otros temas. "Lo vivimos con naturalidad, no estamos pidiendo permiso", sostienen las mujeres.

Este informe expone la temática de las “familias diversas”, con una historia particular pero de alcance más amplio: familias con dos padres, familias ensambladas, madres solteras y otras composiciones familiares, como refiere el Lic. Viedma, quien explica que no es nueva la existencia de las familias en la diversidad, sino que ahora hay más reconocimiento público del tema, por su visibilidad, y agrega que tener dos padres del mismo sexo no incide negativamente en el crecimiento de los niños.

Mirá el informe (fuente: http://www.telefenoticias.com.ar/):