El 1 de diciembre se conmemora el Día Internacional de la Respuesta al VIH/Sida, por lo cual escribí una columna para lanacion.com.ar.
Las fotos ilustrativas son con lxs chicxs de la Red Argentina de Jóvenes y Adolescentes Positivos, a quienes conocí hace unos meses, cuando la periodista Verónica Dema le realizara la entrevista que linkeo abajo de mi texto.
Por Lic.
Alejandro Viedma
Es de gran
importancia cómo utilizamos las palabras cuando hablamos de VIH, especialmente
para poder erradicar los estigmas asociados a este virus. A veces continuamos
reproduciendo hábitos incorrectos en nuestro discurso cotidiano y cometemos
errores comunes, como por ejemplo, decir: "tal es portador de Sida",
en lugar de expresar adecuadamente: "es una persona que vive con
VIH".
Auto
nominarse como "positivos", como lo hacen los jóvenes de la Red de
Jóvenes y Adolescentes Positivos (Rajap), y aludir a ellos de forma afirmativa,
es una buena manera de fomentar la dignidad, el respeto y la no discriminación
hacia quienes conviven con el virus.
Otro tanto
sucede con el silencio, el tabú, el secreto, que pueden llegar a enfermar y
hasta -en casos más graves- llevar a la muerte a un ser humano. Y se guarda
algo en el placard por algo, y ese algo siempre es negativo porque se lo vive
con vergüenza, miedo, grandes dudas y por eso se lo esconde; tal vez porque ser seropositivo se sigue asociando con lo sexual, con la intimidad de alguien y
eso continúa generando morbo en gran parte de la sociedad. Aunque cuando uno
siente que puede romper con eso que no quiere ocultar más y finalmente puede
hablar es liberador, es una experiencia que da un viraje a la sanación. Porque
hay un gasto psíquico muy elevado al tratar de mantener lo secreto: las
personas ponen mucha energía allí, por eso habitualmente viven cansadas,
angustiadas, ansiosas. Los estresores no son sin costos: se produce un
empobrecimiento del yo, que además está escindido, es como si en un mismo ser
conviviesen dos personas, el sujeto que es, el que siente y el que no puede
mostrarse así.
En mi
casuística con pacientes que viven con VIH lo común es escuchar preguntas,
sobre todo, al conocer a alguien con quien podrían empezar una relación:
"¿Cómo y cuándo le digo que tengo VIH?", "¿tengo que
decirlo?". Los temores y los sentires que rodean a esos auto interrogantes
al unísono dirigidos al terapeuta, es lo subyacente a revisar. Mi trabajo
consiste en tratar de mitigar la angustia del paciente abordando un concepto de
salud biopsicosocial y, en esa línea, siempre me aparto de la rigidez de la
moral, priorizando el campo de la palabra.
Verónica Dema, Roberto, Alejandro y Daniel Gauna.
Links permanentes:
Para seguir las novedades, sumá tu Me Gusta en la Fanpage de Facebook: https://www.facebook.com/Alejandro-Viedma-Psi-197298870290333/
Muchas gracias por leer y saludos!!
Muchas gracias por leer y saludos!!



