“Detrás del insulto hay ignorancia”
El licenciado en Psicología Fernando Cano también aclara que es importante referirse a la homofobia desde una perspectiva amplia -que incluya variables culturales y sociales. En ese sentido, explica: “Si tenemos en cuenta que los modelos de pensamiento actuales referidos a la sexualidad surgen de un paradigma heteronormativo, que rotula a lo diferente en el lugar de excepción o disfunción, podemos ver a los individuos discriminadores como emergentes agresivos de este paradigma”.
Y se explaya: “A mi entender, lo que se oculta detrás de un individuo homofóbico es la manifestación de un dispositivo cultural que ha pretendido construir verdades generales a través de premisas parciales y falsas. En el insulto discriminador se pone en acto una forma de ignorancia porque muestra la incapacidad de atribuir valor a la diferencia. Por otro lado, las diferencias atraviesan a todo sujeto humano porque somos seres únicos e irrepetibles, más allá de la identidad y del deseo sexual. Puede ser que algún sujeto, saturado de homofobia internalizada, rechace su propio deseo y proyecte su odio hacia quienes puedan vivirlo con naturalidad, pero me parece que no es generalizable”
Reacciones de odio y miedo
El profesor de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de San Luis, Víctor Martínez Nuñez, también se sitúa en la dinámica heteronormativa para reflexionar sobre la persona homofóbica. “Como sujetos atravesados por construcciones culturales y sociales, donde la realidad social es interpretada de acuerdo a modos articulados desde las instancias de socialización, el sujeto homofóbico presenta comportamientos de rechazo, odio y miedo irracionales que emergen de lógicas discursivas de la heterosexualidad obligatoria. Las instancias socializadoras son dispositivos implícitos y explícitos de transmisión de modos de entender, interpretar y construir la realidad social y cultural, traducidos en comportamientos, actitudes, hacia dicha realidad”, define.
Y, en respuesta a la pregunta central, agrega: “Creo que pensar que detrás de un sujeto homofóbico existe una orientación sexual no normativa no asumida y reprimida sería, desde mi punto de vista, dejar de lado las variables sociales y culturales mencionadas. Si bien pueden existir casos, merced a la pericia clínica, en los que determinados sujetos homofóbicos están además presentando una homosexualidad reprimida, no es condición básica para pensar a las reacciones emocionales de miedo y odio irracional hacia la homosexualidad”.
E invita a pensar e indagar sobre otro constructo teórico como el de la “homofobia internalizada” que, si bien está relacionada a la homofobia, poseen etiologías un tanto distintas. En definitiva, pensar a la homofobia y al sujeto homofóbico implica hacerlo desde una perspectiva psicosocial y cultural.
Cómo curar la homofobia
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