Actividades de la Institución Puerta Abierta


La sede está ubicada en el barrio porteño de San Cristóbal


Grupos de reflexión para adultos

Grupo de reflexión para mujeres lesbianas: Martes 20 hs, coordinado por la lic. Graciela Balestra y por Silvina Tealdi. Solicitar entrevista previa al cel. 15-4470-9852.

Grupo de reflexión para varones gay: Miércoles 20 hs, coordinado por el lic. Alejandro Viedma. Solicitar entrevista previa al cel. 15-6165-4485.


 
Supervisión para profesionales de la salud mental. Somos un grupo de colegas que nos reunimos quincenalmente. Espacio coordinado por los lic. Balestra y Viedma.
Terapia individual, de pareja o familiar. Niños, Adolescentes y Adultos. Derivaciones. Para concertar una primera entrevista, comunicarse al 15-6165-4485.
Puerta Abierta Teatro. Taller de teatro, clases de danza y yoga. Además, convocamos Obras. Para informes: 15-6711-4263.
Padel y tenis Diverso. También nos juntamos para jugar y divertirnos en un grupo Mixto! Cancha en zona de Once. Sumate a nuestro grupo: 15-6165-4485.
 


 

 

La distribución igualitaria de tareas ¿conspira contra el buen sexo?





¿Todos y todas somos bisexuales?

Publicado el por Verónica Dema para Boquitas Pintadas de lanacion online



“Yo no me etiqueto. Puedo estar tanto con un hombre como con una mujer: no me enamoro de los genitales sino de la persona”. “Estoy mal porque no sé qué soy, necesito definirme para un lado o para el otro”. “El que dice que es bisexual en realidad es un gay no asumido del todo”.
 
Frases como éstas, reflejo de lo que se escucha en algunas sesiones de terapia, invitan a conversar sobre quienes alternan sus prácticas sexuales y afectivas homosexuales con las heterosexuales. Son personas llamadas bisexuales, es decir, que tienen relaciones emocionales y/o sexuales tanto con personas de su mismo sexo como con otras del sexo opuesto.
 
Para el austríaco Sigmund Freud hay una bisexualidad innata en los seres humanos, un rasgo psíquico inconsciente propio de toda subjetividad: venimos al mundo con disposiciones sexuales tanto masculinas como femeninas. Así, cualquier persona tiene la capacidad de involucrarse sexo-afectivamente con otra, más allá de su sexo o género.
 
La mayor visibilidad en los últimos años de las distintas sexualidades da cuenta de la diversidad que hemos sabido construir. Entonces, lo que antes operaba como fantasía o como algo experimentado esporádicamente o en la clandestinidad, hoy se concreta con menos temores, vergüenza y sin traumas.
“Segunda Parada de la Igualdad” en Asunción, Paraguay, 2011; Foto: Alejandro Viedma
 
No hay nada nuevo bajo el sol. El Banquete de Platón (diálogo que versa sobre el amor, compuesto hacia el año 380 a. C.) ya era un verdadero “mapa sexual humano” y, por otro lado, el padre del psicoanálisis en toda su obra también acogió lo diverso iluminándolo desde la infancia humana, especialmente a partir de Tres Ensayos sobre teoría sexual (1905).
 
En este post, el psicoanalista Alejandro Viedma, a partir de la experiencia clínica, desarrolla su mirada sobre la bisexualidad. “Hay muchas personas que se dan permiso de probar estar con alguien de su mismo sexo luego de una vida “hétero”, o viceversa, gente que en el pasado sólo tuvo relaciones homosexuales y después de décadas se enamora de alguien del sexo contrario. Me parece adecuado que el propio sujeto descubra, construya, experimente su sexualidad, sexualidad que en ningún caso es del todo fija o lineal”, sostiene.
 
La bisexualidad en el consultorio
 
 
“Yo no me etiqueto”, me comentaba en una de sus sesiones un ex paciente al que llamaré Matías, y cuando le pregunté a qué se refería con eso, se explayó un poco más: “Puedo estar tanto con un hombre como con una mujer, yo no me enamoro de los genitales sino de la persona”.
 
Por otra parte, ¿por qué angustia la falta de etiquetas? Otro paciente me decía: “Estoy mal porque no sé qué soy, necesito definirme para un lado o para el otro”. También la angustia y los miedos pueden emerger desde la pareja de una persona bisexual, por ej., ese mismo paciente refirió: “Además pongo mal a mi novia porque le conté que sentía atracción también por algunos hombres y me dijo: ¿Y ahora cómo querés que me quede, si en cualquier momento me metés los cuernos con tipos?…”.
 
Etiquetas que, más que cerrar, abren interrogantes: ¿Alcanza mencionar un tipo de orientación sexual para definir a un ser humano? ¿Nominarse como hetero, gay, bisexual o trans abarca la totalidad de la sexualidad de un sujeto? ¿Hasta dónde limita o alivia rotularse con una preferencia sexual en particular?
 
¿Los bisexuales rompen con la tiranía de tener que sí o sí asumir una condición homo o heterosexual? Decirse bisexual: ¿Unifica a los bisexuales dentro del colectivo LGTB (lésbico-gay-trans-bisexual) o los segrega? ¿Es ese rasgo de nominarse bisexual (u otro modo de goce, al decir de Lacan) parte de un discurso entre pares para segregarse o segregar? Incluso también hay prejuicios internalizados dentro de la comunidad LGTB, ya que es común escuchar: “El que dice que es bisexual en realidad es un gay no asumido del todo”… ¿Es ese el motivo por el cual los y las bisexuales quedaron relegados en la visibilización del colectivo LGTB?
 

 

Hay tantos casos como personas, tanta diversidad incluso dentro de los y las bisexuales, lo que podría reflejarse modificando el singular por el plural y referirse a “las bisexualidades”.
 
Claudia es otra de las pacientes que me llamó para iniciar una terapia. Al momento de la consulta tenía 48 años, estaba en proceso de divorcio con su ex esposo, tenía dos hijos. Sufría de ansiedad: “Me pone muy ansiosa lo que vendrá, cuando mis más allegados se enteren que estoy con otra mujer… Más que nada me cuesta abrirme con los que me conocieron con una vida armada muy tradicional: marido, hijos y ahora un nietito en camino… No puedo contarles”.
 
Hay muchas personas que se dan permiso de probar estar con alguien de su mismo sexo luego de una “vida hétero” o viceversa, gente que en el pasado sólo tuvo relaciones homosexuales y después de décadas se enamora de alguien del sexo contrario. En ese sentido (si alguien se anima a concretar con otro de su mismo sexo luego de vivir una “vida heterosexual”) no creo ajustado concluir que es gay o toda la vida lo fue o que antes era hetero y ahora bisexual, o lo que fuese, más bien me parece adecuado que el propio sujeto descubra, construya, experimente su sexualidad, sexualidad que en ningún caso es del todo fija o lineal. Y sólo esa persona revisará y sabrá por qué le cuesta tanto asumir el rótulo de gay, o si le es menos o más conflictivo asumirse como bi. En todo caso, mi rol será escucharlo, contenerlo y acompañarlo en ese proceso.
 
Desde mi posición de terapeuta, no segrego a un paciente que se presente con una identificación singular, sea cual fuere, con una elección SIEMPRE inconsciente y enigmática, puesto que esa singularidad se corresponde con su deseo, y no con una orientación sexual enfermiza per se. Soy inclusivo también con los que padecen porque aún no pueden salir del clóset en todos sus ámbitos.
 
Yo escucho lo que el analizante despliega, lo que dice que siente o su malestar o bienestar, qué dice cuando expresa que es homo, hetero o bisexual, de igual manera con la identidad de género trans, cómo se presenta el sujeto, cómo se autopercibe, independientemente del sexo que le asignaron al nacer. Y al mismo tiempo estoy atento para no cristalizarme en esa solapa –sobre todo cuando es inamovible, contundente- que transmite el/la paciente, en una etiqueta o un rótulo que funciona a modo categorial.
 
Cada año hay más casilleros, más sujetos diferenciados en letras: LGTTBIQH… La letra I refiere a los intersexuales y la Q a los queer, yo agrego la H para mencionar también a los heterosexuales dentro de las diversidades sexuales. Pero todxs comparten algo: el SER. Y la capacidad de AMAR.
 
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Adiós 2013, con un texto sobre el AMOR

Otra vez cerrando un año fuerte. Un año intenso, muy bueno, en movimiento. Se está yendo un 2013 en donde estuve muy activo, muy vívido, trabajando mucho, viajando por destinos hasta entonces desconocidos por mí, cerca de buenas personas que suman en este mundo y en mi vida profesional y/o personal, porque no todo en mí es el psicoanálisis y la militancia por los derechos humanos en general y los de la igualdad en materia de diversidad sexual en particular; también me doy tiempo para mis hobbies, como lo son por ej. la escritura, la lectura, la fotografía… Y esos intereses personales son también los que hacen que pueda mantener este espacio, mi blog, que ya ha cumplido 6 años y que ha sido visitado por más de 74.000 almas!

Les dejo un escrito de mi autoría que elegí publicar hoy como para cerrar los post de este año que se extingue para terminar otro ciclo que relanzará otro y abrirá otro más y así… Como para que la rueda no pare. A ver qué les parece…
Gracias gente linda por acompañarme codo con codo o a la distancia comentando, interactuando, leyendo, SIENDO Y ESTANDO. Gracias cosmos por tanto! Y aquí me encuentran pleno para recibir otro gran año nuevo que nos encontrará también conectados. Love. A. V.


Votar al amor botando 
Por Alejandro Viedma

Propongo una asamblea. Escuchémonos. Votemos y botemos.

Todos somos potenciales líderes de la palabra amorosa, del discurso respetuoso.

Tomemos las armas de azúcares y sales.

Que levante la mano quien se enamoró más de una vez en su vida.

Que se ponga de pie el que amó loca, perdidamente a una sola persona hasta hoy. ¿Cómo es ese ser a quien le has destinado la exclusividad del amor? ¿Qué cosas te llevaron a que lo idealices tanto como para que pierdas tu centro?

A vos que estás en el fondo: ¿a quién rechazaste sin conocerlo? ¿Y a quién conociéndolo tanto que te desencantó?

¿Hay alguien que pudo transcurrir su vida sin haber pasado por la experiencia afectivo-sexual? ¿Cómo hizo? ¿Cómo sobrelleva esto?

¿Cómo hicieron los que tuvieron que duelar al amor de su vida?

¿Quién botó (mandó a freír churros) a quien más lo hizo sufrir? Y, ¿quién se aferró tanto a ese malestar sufriente que lo único que operó como tope fue el hecho de que el otro lo haya botado primero?

¿Quién votaría por un candidato que en su plataforma/campaña propusiese amar sin trueques?

Y que en su gabinete asistiera un doctor que indique recomendaciones para duelos no-patológicos… Es que cuando uno corta una relación –o lo cortan- queda como estaqueado y estancado, pues pierde esa posición de ser querido y deseado. Herida narcisista, le dicen. El terror de la soledad inminente se apodera de uno, y así la autoestima se va al bombo.

Hasta que… again!! se cuela otro rayito de amor, de ilusión de completud, de VIDA, de Eros, del entrelazamiento amor-sexo, de poder combinar esa dupla lujuriosamente fatal y nutritiva… Y así se retoma la confianza y la seguridad en uno mismo y en el prójimo, menguando la incertitud.

La apuesta se redobla intentando botar lo negativo y reflexionando acerca de por qué cosas nuevas estaremos dispuestos a votar.

Mi voto al odio y al sufrimiento de balde (¡como dicen en Paraguay!) es NO positivo. Voto por una sequía de violencias y un volver a la fuente del interés por el otro, un Otro diverso.

Tampoco habría que votar al millón de dólares, tal como decía Batato Barea, sino priorizar el AMOR AL AMOR, como alguna vez se expresó. De lo contrario, quedate sentado y cómodo donde estés.

Y si se aviva el avispero cuando algo hace desencajar la estructura convencional, ¡que quede prohibido inmiscuirse en propiedades privadas! Que se cumpla la ley (de no emboscar al amor a secas), y nadie se sentirá humillado.

¿Cómo y por quién votarás tú a partir de ahora?

¿Ya me has botado?
 
 
 
 

Decisiones


Hola amigos y amigas, estamos promediando el último mes del año, inicia una etapa de balances y decisiones, así que va este textito de mi autoría alusivo al tiempo actual y a lo que se viene: despedidas, cierres de 2013, brindis, recuerdos, fiestas, encuentros y desencuentros en donde uno aprende también a dejar soltar…

 


Tema del mes: “Yo decido, tú decides…”, una breve reflexión
 
¿Qué diferencias existen entre una decisión propia y una ajena?


La decisión personal alivia, sobre todo si es tomada luego de un proceso, de un tiempo subjetivo y reflexivo. Aliviana porque en esa determinación el sujeto acciona, se posiciona en un lugar activo en donde toma el control de la situación, por ende su Yo se reafirma, la autoestima sube. ¿O es porque uno tiene una autoestima alta que puede decidir? El huevo o la gallina… La cuestión es que muchas veces una decisión permite cerrar algo, poner un corte o límite y eso destraba para abrir otro ciclo. Una determinación propia libera porque uno en ese tomar las riendas a la vez suelta, se saca un peso –llámese conflicto- de encima, lo cual tranquiliza, hace que uno descanse y ello tiene un impacto interno y además en el entorno que circunda. Por lo anteriormente esbozado, las decisiones personales generan un alivio incluso jugándosela, apostando porque previamente uno necesita cambiar lo que le hace ruido por algo que supone será mejor, algo que lo hará valorarse más. Entonces, a hacerse cargo de lo que se elige para dejar afuera otra cosa, resignándola o para tener que atravesar un duelo.
Del otro lado de una columna imaginaria podemos decir que una decisión externa a uno, principalmente si es sorpresiva, por decreto, ocasiona un malestar, que puede manifestarse en dolor o bronca. El control lo tiene el otro, control que irrumpe, lo cual hace que en ese caso uno quede en un lugar sumiso por sentirse desalojado y eso haga que en un momento posterior el cuerpo pueda producir síntomas. Así por momentos el Yo se desestructura, la persona queda con una baja autoestima por habérsele abierto una herida, la cual supura tristeza o malhumor.
Aunque, ahora que lo pienso, me cuestiono lo redactado más arriba pues los humanos muchas veces esperamos que sea el otro quien decida (por ejemplo, que nos echen de un trabajo o que sea nuestra pareja la que decida el fin de la relación), nos ponemos en una posición pasiva y cuando la otra persona toma la determinación ansiada, también nos aliviamos, por corrernos del estrés; lo mismo sucede al revés: a veces los demás esperan que uno decida (que renunciemos o cortemos, por ej.) para no ser ellos quienes tomen la determinación… Paradójico, no?
A.   V.
¿Qué opinan sobre estas puntualizaciones?