“Mis marcas del bullying homofóbico y cómo salí adelante”

Publicado el 
Este es el relato en primera persona de Alejandro Viedma que, en un texto sincero y sin victimizaciones, narra los episodios de bullying que lo acompañaron en su niñez y adolescencia. Fueron momentos que vivió con angustia y casi en soledad. “Tachaba cada día que pasaba y era un aliciente ver que faltaba menos para terminar las clases”, escribe en este texto rememorativo. El recorrido se extiende, también, hacia la adultez: Alejandro es Licenciado en Psicología por la UBA y, un ejemplo, de cómo salió adelante pese a todo.
La vida de Alejandro, según sus propias palabras 
Infancia:

Alejandro, abanderado de séptimo grado
Desde muy chico sentí que no formaba parte de lo que hacían y les gustaba a mis compañeritos varones. Mis intereses se diferenciaban cada vez más de los de ellos a partir de quinto grado, o sea, a mis diez años. Y no hablo de sexualidad, porque en esa época no tenía idea de lo que era el sexo. Pero sentía que no encajaba, que no pertenecía al grupo de pibes que se constituía por los que les gustaba jugar al fútbol o empezaban a admirar a ídolos que nunca fueron los míos, como Maradona o Soda Stereo, o denigraban al que parecía el más débil… Como empecé a juntarme más con mis compañeras, comenzaron las cargadas con palabras como “marica” o “nena”. Eso se fue acrecentando en sexto y séptimo grado y, al unísono, iba escuchando en la tele, en la misa a la que asistía los domingos, en el barrio, que ser homosexual estaba mal, que era pecado, que era sinónimo de ser enfermo, algo contranatural, por lo cual fui incorporando que yo era diferente y con algo a corregir.
Recuerdo que a los once varios de mis compañeros, los mismos que ya habían dejado de elegirme para jugar y habían dejado de invitarme a sus cumpleaños (algo horrible para mí), me esperaron en el aula luego de educación física donde empezaron con cánticos agresivos. No aguanté y me puse a llorar, me veía tan en desventaja frente a ellos, como con el pudor de quedarme desnudo públicamente y aún más humillado por mis lágrimas que fueron la descarga de tiempo acumulado de tensión.
A mediados de los ochenta tampoco había comprensión y por ende contención en las familias y uno se sentía muy solo. En paralelo siempre fui un alumno destacado, tal vez inconscientemente me exigía mucho como para compensar lo que suponía que no iba a agradar a los demás: tenía las mejores notas porque eso no me costaba y me gustaba que mis padres estuvieran conformes con ese aspecto mío.
Adolescencia:
Lo peor fue a partir de la mitad del secundario -encima hice un comercial técnico en administración de empresas, es decir, estuve seis años en aquel colegio-. Me acuerdo que en quinto año empecé a tachar los días que pasaban, se ve que ya me gustaban las agendas, así que quizás era un aliciente ver que en el calendario faltaba menos para que terminaran las clases. Eso hacía menos insoportable todo: la mitad de mis compañeros había dejado de saludarme un año antes y, si bien nunca ejercieron violencia física sobre mí, sí fue muy fuerte la simbólica, verbal, psicológica con referencias homofóbicas. Y eso no fue menos duro porque, aunque no lo hicieran mirándome a los ojos, las burlas, los insultos, los grafitis en las paredes dirigidos a mi nombre, las notas que me dejaban en mi carpeta me lastimaban mucho, yo sentía mucha vergüenza, miedo y así me fui encerrando cada vez más. Por suerte tenía tres amigas en mi división, no sé qué hubiera pasado sin ellas, con quienes al menos podía hablar… En sexto la situación lejos de mejorar empeoró, porque llegó el viaje de egresados a Bariloche y fue una tortura en lugar de vivir una semana de diversión, porque dos de mis compañeros fueron por más, les dijeron a los pibes de otros colegios que yo era “re puto”, así que cuando me enteré me sentí tan expuesto, observado, evitado y mirado con sorna que lo único que quería era irme, estar en mi casa. Nunca me sentí tan aliviado como cuando terminé esa etapa.
Sentimientos/emociones rememorando esa etapa
Hoy no tengo rencor ni enojo con nadie. Hasta puedo comprender por qué la gente discriminaba: en los ’80s y ’90s estábamos en un contexto donde nos maleducaron respecto a lo que ahora se denomina diversidad sexual, sin leyes igualitarias, sin cuidarse de lo políticamente incorrecto, siendo parte de manuales de desórdenes mentales, así que no culpo a nadie aunque lo haya vivido con dolor. Pero, obviamente, no quisiera retroceder el tiempo para nada, por eso creo que hoy y mañana siempre es mejor, lo peor ya pasó.
No obstante, no olvido. En una de mis sesiones de terapia le decía a mi analista: “Recuerdo haber leído en Freud que de la guerra volvían más traumatizados los que regresaban ilesos que los que salían heridos o incluso habiendo perdido partes de su cuerpo… Los sueños eran más repetitivos en los que no tuvieron marcas corporales… Así que a veces la palabra que injuria lastima más que un látigo o una bala”. Y él me respondió: “Es que los oídos no tienen párpados, están sobreexpuestos, sin protección”, y me recordó una frase de Oscar Masotta: “No matar la palabra, no dejarse matar por ella”, es decir que no hay que quedarse callado ni permitir que la palabra que degrada provoque tanto daño. Quizá por eso es que pude hacer una transformación en positivo con esa parte de mi historia: sin habérmelo propuesto, empecé a trabajar escuchando a mis pacientes y a los integrantes de los grupos de reflexión para varones gay que coordino en la Asociación Civil Puerta Abierta, brindándoles un espacio para que puedan historizar(se) a través de su discurso y sus recuerdos.
Lo que me ayudó a sobrellevar la secundaria
Empezar a conectarme con mis gustos, ir descubriéndome como gran oyente de música, por ejemplo. Y no solo me iban deslumbrando ciertas voces o melodías, sino que transcribía letras de canciones del rock nacional en un cuaderno, de artistas que hoy todavía admiro, como Charly, Celeste, Fito. En esa época además estudiaba Dibujo y Pintura y quizá la sublimación a través del arte también hizo que expresara cosas que no podía decir con palabras. Por otro lado, la gimnasia me gustó siempre. También empecé a estudiar inglés y con los años causalmente leí autores increíbles como Patricia Highsmith, Susan Sontag, Hermann Hesse. En paralelo iba investigando mi orientación sexual y mi identidad con lo que obtenía de información en revistas con artículos o entrevistas a referentes o miraba películas de temática gay. Después vinieron los recitales, los primeros boliches en donde me di cuenta que no era el único “bicho raro”, que tenía pares, gente a la que le pasaba o sentía lo mismo que yo.
Facultad:
En 1993 me surgieron sentimientos que no había experimentado antes: entusiasmo por ir a cursar y la libertad de no estar presionado por tener que disimular algo. Y el plus de haber elegido yo la carrera que iba a seguir. No por casualidad en el CBC de Psicología pude tener mi primer gran amigo varón. Empecé a disfrutar de ir a leer al buffet de Ciudad Universitaria mientras me tomaba un café y observaba el río a través de esos ventanales enormes…
Yo no tenía idea de que me iba a dedicar a las diversidades sexuales. Se fue dando paulatinamente. Recuerdo que en cuarto año de aquel secundario tuve la materia Psicología y me encantó, así que de todo lugar negativo u oscuro, uno puede llevarse algo bueno.
Luego de más de quince años de haberme recibido, creo que es difícil atender a una persona gay, lesbiana, bisexual o trans si uno no ha sufrido esa u otra discriminación en carne propia. Creo que para abordar las diversidades sexuales hay que saber de los subtemas que conforman ese universo y, lamentablemente en el campo del psicoanálisis, aún falta apertura y actualización.
Algo para agregar:
Hoy estoy preparado para contar cosas que nunca hice públicas, cuestiones de mi vida, y lo hago porque tal vez mis palabras ayuden a alguien. Desde mi sinceridad y empatía con el otro y lejos de la victimización o de pararme en un lugar de ejemplo, no quiero ser ejemplo de nada ni quejarme de lo que viví, aunque quizás aporte mi granito de arena para que idealmente nadie más transcurra lo que a mí me hirió tanto. En ese sentido sí quiero dejarles un mensaje a los adultos que ocupan cargos de mucha responsabilidad, a los docentes, a los profesionales de la salud, a los padres: les pido que no tengan una mirada indolente, insensible frente al sufrimiento de niños, niñas y adolescentes en general y, sobre todo, al de los LGBT; es de suma importancia que estén atentos porque cuando te lastiman te vas cerrando gradualmente, aislando y, cuanto menos un pibe hable y socialice, más problemas tendrá en su vida ya que su autoestima va decayendo.
En general un chico que no se percibe o no se va perfilando como heterosexual cree que no tiene un lugar porque está más en soledad y en silencio que otra persona de cualquier otra “minoría” discriminada, se va metiendo en el placard porque advierte que no puede compartir con su familia lo que siente y cómo está siendo violentado, agredido, y eso no sucede con por ejemplo niños o adolescentes judíos, afrodescendientes, de países limítrofes porque comparten la misma característica que sus padres, quienes pueden ayudarlos porque los entienden, contienen y defienden. Por tales motivos, la tasa de suicidios de adolescentes y jóvenes LGBT es mayor comparada con la de adolescentes y jóvenes heterosexuales.
En la actualidad todos los adultos somos responsables. No puede justificarse más la discriminación o la complicidad por ignorancia. En 2016 tenemos mucha información, leyes que protegen, despatologización y si alguien no sabe también es responsable por no informarse. Que la falta de datos e ideas no camufle la maldad y la impunidad de herir al otro, cosas feas que lastimosamente todavía habitan en nosotros, los humanos.

48 comentarios:

Lic. Diego Samara dijo...

Por supuesto que me encantó tu texto amigo del alma y colega !
Respecto a tu conmovedor escrito, hoy leí esto y pensé en vos: la vida tiene sólo un sentido, poder jugársela y poder jugarse la vida tiene algo de apuesta", Jacques Lacan.
Beso grande,
Die.

E dijo...

Querido Ale
Pocas personas son capaces de mostrar sus experiencias dolorosas y quedar expuestos a la mirada de todos, de los que entienden y de los que no tanto. Es digno de una persona integra y honesta como vos dar a conocer su historia , sea la que sea. Siento que es una enseñanza de vida sobre todo para aquellos que tienen la noble tarea de educar a otros.
Un placer contar contigo como coordinador y como amigo cercano,
Grcias !!!
Edu

ana dijo...

Querido Alejandro, te deseo lo mejor y aprovecho la excusa para hacerte llegar mi saludo y afecto.
Muy buena la nota reproducida por La Nación y tu actitud de permanente lucha por tus principios.
Te mando un afectuoso saludo.
Ana

erick dijo...

Hola Alejandro!

Me gustó mucho poder leer tu nota y recordar momentos difíciles de mi infancia.

Seguramente ayudarás con tus palabras a muchos que pasan ahora por esto, y a muchos adultos para tengan una mente más abierta.

Saludos,

Erick

B nutricion dijo...

Buenos Dias que tál?
Me llamo Breno, soy nutricionista y sou Brasileno.
Estava leyendo el periódico La Nación donde he visto el informe sobre usted.
Soy gay también y me encantou mucho su formación y su trabajo.
Mucho gusto.
Perdoneme por mi espanol, pero estoy estudiando aun.
Abrazos.
--
Breno

Oscar dijo...

Ale, este post es tan importante para mí, tú lo fuiste y lo eres.
Muchas felicidades, tu trabajo es único y transformador, me alegra haber tenido la posibilidad de compartir mis enredadas historias contigo, te extraño y extraño nuestro espacio terapéutico y reflexivo.
Oscar

juli dijo...

Ale,
Después de unos días agitados...
Me tomé un rato para leer lo q escribiste y me quedo pensando:
Que entereza, cuántos obstáculos, que injusto el contexto en el que tocó atravesar la adolescencia. Y que bueno que estés de este lado, tratando de ayudar, dando herramientas y recursos para hacerle frente a los demonios. A los de adentro y a los de afuera a todos los que quieran vivir un poco mejor.
Te quiero amigo precioso. Cuanto valor.
Julieta.

martin dijo...

Querido Alejandro:

Felicitaciones por la nota en "La Nación".
Les mando un abrazo a vos y a todos los del grupo.

Martín

debora dijo...

Gracias por el texto Ale!
Te felicito por la generosidad y valentía en ofrecer tu testimonio!
Es de un gran compromiso en la lucha contra la discriminación .
Abrazo, Debora

Mariel dijo...

Ale Hermoso!
Esos son los elogios por tu trabajo.
Te deseo lo mejor, aunque ya lo tengas, sos grosoo
Besos y gracias por todo ale, sos un amor.
Mariel

SIL dijo...

Buenas tardes, Como estas? ?
Feliz de leerte, sos un EXELENTE PROFESIONAL.... Y MEJOR PERSONA ♥♥
Felicitaciones por tu relato... es muy hermoso y triste tambien, por momentos me conmovio mucho.
Besitos y gracias por haber sido mi psicologo.
Sil

Julian dijo...

Hola Ale me alegro tanto de que todo por allá te este marchando bien.

Leí tu articulo hace tres meses y en esta noche lo volví a leer. Hay un tema central que nosotros siempre hemos tratado, es la soledad. Ella siempre esta presente en la vida de las personas LGBT , como tu lo señalas en tu escrito, otras minorías cuentan con sus padres u otros similares que les sirven de referencia, nosotros por el contrario crecemos en medio de personas que no conocen lo que sentimos.

En la película de Harvey Milk este responde una carta de un chico que al otro lado del país se sentía inspirado por las hazañas del líder gay. Creo que nuestra mejor ayuda es contarle a los otros lo que nos ha pasado porque con ello desmitificamos a nuestros pares y además de eso generamos un cambio en esa terrible realidad de otros chicos homosexuales que creciendo rodeados de tanta violencia terminan eligiendo la violencia hacia ellos mismos o hacia los demás.

Al parecer también hay una pagina colombiana que le interesan tus escritos vamos a ver que sale.

Un abrazo fuerte Ale, te sigo extrañando.

M. dijo...

Hola Alejandro.
Considero que vos me diste muchísimo. Me ayudaste a salir mas del closet, me ayudaste a amar mi esencia, a estar en paz con quien yo soy. Y con todo el colectivo gay. me ayudaste a dejar atrás mi propia homofobia. A ponerle palabras a lo que amamos,
Te considero una persona comprometida, profunda y afectuosa. Y con todo lo que haces, nos ayudas a muchos a enfrentarnos con nuestros propios fantasmas.
De hecho creo tanto en vos que te he mandado mucha gente, siempre que me preguntan por un grupo de reflexión, yo te recomiendo. Tambien mi psicóloga me ha preguntado por pacientes de ella y le di tus datos.
tengo que reconocer que te extraño mucho en mi vida actual, a pesar de que estoy muy bien, hace mas de dos años que estoy en pareja, a quien siempre le hablo de vos y de todo lo que haces por nosotros.
Bueno, me parece que con la importancia que vos tenes en mi vida, te mereces mis palabras, ya que has encendido una luz inmensa en mi. haz hecho de mi una mejor persona.
La vida necesita de personas como vos que nos da tanto.
Te quiero mucho y deseo que la vida te de mucho mas de lo que vos nos das
Gracias!!!
Abrazo!!!!

--
M

Marcelo dijo...

ALEJANDRO: el motivo de contactarte es agradecerte que hallas compartido tu relato sobre las marcas del bullying homofóbico que padeciste en esos momentos de acoso escolar en tu niñez y adolescencia y que publico el periódico La Nación.
Me ocurrió exactamente lo mismo y leerte fue un sentimiento tan encontrado íntimamente, pero recordarlo hoy fue muy liberador entendiendo en el contexto y circunstancias de aquellos momentos y en esa situación sucedieron muy bruscamente.
ALEJANDRO, GRACIAS por tu atención.
A tu disposición, espero seguir en contacto, un fuerte abrazo!!! Marcelo .-

expaciente dijo...

Muchas felicitaciones y gracias Ale, es una bendición leerte, sos un genio. Cuando vi tu historia dije Wow. Fuiste mi psico, siempre me sentí liberado al contarte cosas y ahora a la distancia te considero un amigo. Muchas gracias por estar y por todo lo que me ayudaste a construir. Abrazo y tu blog está genial.

Melisa dijo...

Buenas Ale, te escribo para agradecerte nuevamente por tu tiempo y por el tiempo que dedicas a los estudiantes.

Por otro lado, leí tu artículo en La Nación por el día del Psicólogo y me sumo a la buena onda que te llega por las redes sociales. Fueron simples palabras, de vida y observaciones profesionales también, que describieron claramente lo que sufre una persona cuando vive la discriminación por el simple hecho de ser diferente. Yo lo viví por otro tema y se sentía claramente que uno no encaja en esa "normalidad".

Quizás estas no sean las mejores palabras, pero quería expresarte lo mucho que te acompaño y te aliento por seguir adelante, resignificar lo vivido y devolverlo en tu persona y quehacer profesional hacia los otrxs.

Yo por mi parte, cuando me reciba y ejerza, aspiro estar muy atenta a estas situaciones que tanto dañan. Gracias por las palabras finales del artículo para que las personas en general y los profesionales tomen conciencia de la importancia de esta temática, de la no discriminación y el respeto que merecemos todas las personas que habitan este mundo.

Te mando un beso muy grande y un gusto seguir en contacto.

Melisa

Carlos dijo...

Ale, como estas?
Sabes que desde el año pasado quería escribirte, porque leí tu artículo del diario Nación, que me pareció maravilloso, me llevo a mi infancia y me sentí tan reflejado en tus experiencias!!!
Te felicito!!!
Un abrazo enorme para vos!!!
Carlos

Esteban dijo...

Hola Alejandro, me encanto tu sabiduría de poner cosas en perspectiva. Tu destino a ser una gran persona siempre siguió su camino. Hoy sabes sobre lo que significa sortear piedras en la vida, pero más que nada sobre cómo llegar entero a destino. Un gran saludo y abrazo. Esteban

Anónimo dijo...

Alejandro, como estas? Leí tu nota en La Nación y me senti totalmente identificado con tu historia. Me interesaria formar parte de los grupos de reflexión de varones gay que coordinas, podrá ser? Muchas gracias!
Emanu

pedro dijo...

hola, soy de Brasil e psicologo tambien. un amigo de uruguay me envio su historia en el sitio la nacion. yo hice doctorado en homofobia internalizada. identifiqueme con tu vida pois soy homosexual tambien. a mi me pasaran lo mismo. gracias por compartir su vida. quizaz poderemos pensar en desenvolver un trabajo juntos para aydar los hombres a aceptar su orientacion sexual. que tal? gracias

vecina dijo...

Ale:
Gracias capo por compartir parte de tu historia de vida.
Cuantos comentarios lindos y merecidos, sos un excelente profesional y ser humano.
Y gracias porque cuando te pedí ayuda me brindaste más de lo que te imaginas.
Un abrazo grande.
Josei

Fer dijo...

Hola Alejandro, me dejo pensando tu blog, yo no lo vivi asi, pero eso depende del entorno tmb.
Yo tengo 34 años, no es tanta la diferencia contigo pero para esto si lo es. Encima naci en Uruguay...a los 18 sali del closet je
Bueno, nada, te felicito por los eggs por salir en la nacion con algo asi.
Un beso y exitos.
Fernando.

Roberto dijo...

gracias por compartir tu experiencia. Es bueno, que much@s chic@s sepan que no están sol@s y lo que les sucede no es único. Te felicito Viedma

San dijo...

Bello testimonio y genial apertura de lo que todos vivimos de alguna manera u otra en la niñez y adolescencia. Lo que mas rescato de la terapia que hice contigo fue el proceso para poder entender, desde un lugar "objetivo" (si es que eso se puede), que es posible transformar el dolor que algunos provocaron en mí en fortaleza de espíritu. “No matar la palabra, no dejarse matar por ella” Genial Masotta. Genial Ale. Orgulloso por siempre de mi homosexualidad y agradecido infinitamente a tu terapia. Abrazo!!

leo dijo...

Admiro tu valentía Ale, es una gran ayuda a todxs para que se tome conciencia sobre la gravedad del asunto! El Bulying homofóbico todavía existe y muchos miran para otro lado. Sos un grande Ale, gracias por compartir tu experiencia y como saliste adelante, sos todo un ejemplo, gran ser humano!!! Leoanardo.

fernando dijo...

Felicitaciones por el articulo!

Jorge Mza dijo...

Siempre hay motivos para ser crueles, el villero, la negra, el gay, la gorda. Siempre en manada porque así son fuertes, poderosos, destructivos. Y de pronto algo o alguien te susurra al oído lo valioso que sos, y te acuna y te mima el alma, y no se borran los recuerdos, no desparecen la cicatrices, pero la vida y el camino ya no es oscuro. Leerte es como una charla, una charla para que alguien en algún lugar la escuche y sepa que ser valioso es. Abrazo enorme y aquí te esperamos

Fede. dijo...

Que gran aporte estás haciendo a nuestros jóvenes, y como alguien decía por acá la discriminación no es solo a la homosexualidad, al "distinto", ojala haya más personas que se hagan cargo de proteger la niñez y la adolescencia.
FEDE

Natacha dijo...

Qué gran y bella frase la de Masotta, que te dijo tu analista, "no matar la palabra, no dejarse matar por ella ". Por eso Ale, desde cada quien, desde cada lugar, abordar esta temática, creo que se hace indispensable!! Abrazo fuerte, fuerte, por visibilizar el tema, por tu gran lucha!!
Natacha G

Vanesa dijo...

Muy fuertes y hermosas tus palabras...admirando y apoyando el 100% tus palabras...desde las palabras todo es posible...no hay nada mejor que poder con la experiencia propia orientar a cualquiera que ese dia...se encuentre con tus palabras...
Abrazos al alma

Mauricio dijo...

Resiliencia, renacer como el fénix. Coincido contigo querido Alejandro, que de todo lugar negativo u oscuro, uno puede llevarse algo bueno. Me siento identificado con tu historia, es un gran aliento.
Agradezco haberte encontrado en esta vida para trabajar duro y transformar el veneno en medicina, y poder ayudar a otras personas de alguna manera. Muchas muchas gracias!!!
Mauricio

Vero A V dijo...

Un relato mas q valiente....con palabras justas pero q te hacen sentir por lo q pasaste....excelente como siempre. Bs.

Leandro dijo...

Leo este relato antes de entrar a una clase de Psicología, movilizado por tus palabras.

Augusto dijo...

Un gran abrazo Alejandro Viedma! Muchas gracias!

Adriana dijo...

gran testimonio !!!

Grace dijo...

Excelente Ale. La palabra mata, pero la palabra también cura. Poder poner en palabras estas experiencia no sólo te curó a vos, también a quienes te leen y escuchan. Es un maravilloso acto de amor.
Graciela

Gabriel M dijo...

FELIZ DIA MI ESTIMADO y QUERIDO....Alejandro Viedma!!! Quiero agradecerte lo que escribiste, tu testimonio se convierte en esperanza y optimismo, después de haber transitado tanto dolor, solo un persona fuerte y con tu sensibilidad puede superar esa situación. Agradezco al universo que nuestros caminos se hayan cruzados!! Abrazo de corazon!!!!

Lula dijo...

Amigo.... leï tu nota... excelente. Te felicito. Me emocionė al leerla y al sentirme parte de tu historia... soy una afortunada ...nos hicimos amigos en la facultad... nos quisimos desde el primer dïa. Aūn conservo un tramo de Rayuela q m dedicaste... el dïa q viniste a Quilmes a visitarme y charlamos mucho y m contaste sobre tu sentir de niño q recuerdo y evoco cada vez q escucho a un paciente con ese casi mismo sentir...... gracias por ser aunq a la distancia parte de mi vida. Te quiero. Besos!!!! Malvina.

Marta V dijo...

Ale...muy buena la nota,,,de seguro le sirve a tanta gente que aùn sufre la discriminaciòn...besis !!!

Leonardo Juan dijo...

Alejandro, honras a la profesión con tu calidad humana, tu labor, y tu ética, Abrazo grande!!
Laguna

Adri. dijo...

Que buena nota! Felicitaciones! Adriana L.

E dijo...

Tremenda nota! Que hayas pasado un buen día, Ale querido!
Edi

Tomás dijo...

Hermosa nota. Leyendola me di cuenta de cuánto te extraño, nunca había leído nada tuyo más de lo que hablamos.. me encanta que te habrás y compartas así.. te quiero Alito!!!
Tommy

Nani dijo...

Hermoso amigo querido! Leí cada palabra saliendo desde lo más profundo de tu corazón. Sos lo más!Daniela

Raquel dijo...

No me gusta lo que te pasó te queiro y te felicito por el brillante profesional y ser humano que eres
Ra

Anónimo dijo...

hola, excelente tu articulo autobiográfico, de enorme claridad y sencillez expresiva. Con muchos puntos en común, sobre todo en el colegio ser el traga y el marginado. Muy interesante material humano en el grupo de los miércoles. En la foto en que recibis un diploma estás hermoso. Un abrado y nos vemos.

EdV

M dijo...

Hola Alejandro:

Hace unos días leí tu nota en la página de boquitas pintadas y realmente me pareció conmovedor y muy generoso de tu parte contar esa experiencia dolorosa que pasastes.

Valoro mucho todo lo que hacés por el colectivo LGBT. Pienso que se avanzó mucho con los años. Está el matrimonio igualitario, un logro muy importante. Pero todavía queda mucho por hacer. Sobre todo en la gente que siempre tiene muchos prejuicios. Pienso que sos la persona ideal para ayudar a otros en esta temática. Por eso te escribo. Espero no haberte molestado.

Saludos!!!!

Edgardo dijo...

Ale gracias por publicar y contar esto. Leo y digo Waaa.. muy fuerte Ale todo lo vívido. Te felicito , me imagino que habrá sido algo muy duro para ti. Escuchar no es lo mismo que contar. Romper eso que si bien vos lo superaste con un gran valor. Ahora contarlo es remover ese pasado gris. Yo tengo grandes problemas con hablar de mis cosas. Mí pasado que no sufrí discriminación, porque vive cerrado y tapado en un papel de pibe macho , guapo y que le importaba poco todo. Algún día tal vez pueda hacer todo tan público como vos. Sé que cura hacer terapia también, si estoy Hoy acá contándote esto es porque en el pasado pude ir a un profesional bueno pero no tanto como vos.
Puedo compartir tu nota ? Seguro que hará bien a muchos que viven en tu situación aún hoy
Abrazos gigantes y gracias nuevamente, sos un crack Ale. (término que no te debe gustar) término futbolero jaja